jueves, 21 de octubre de 2010

Lo que no existe

Hay cosas que simplemente se dedican a no estar. A no existir. A no ser. Cosas que no residen ni constan. No se elevan y por tanto no caen. No se ubican ni se sienten. No permanecen. Ni se quedan. Ni continuan. No mueren porque no nacen. Y no faltan porque nunca aparecieron.

Son cosas que desde el principio sólo proponen su ausencia. Cosas que se quedan ahi, haciendose notar creando espacios que suplican su intento genial. Cosas que únicamente van abriendose vacios que imploran su invento urgente y que van ganando presencia a base de no estar. Sencillamente te insinuan su inexistencia. Y te seduce esa nada y te dejan una carencia toda mentira.

domingo, 17 de octubre de 2010

Por si aun te convenzo



Con diecinueve años bien llevados me voy dando cuenta de quién soy. Hay quién no se entera en su vida, así que mas me valdría darme con un canto.

Para empezar soy de las que no usan pijama y amontonan pasiones del revés en el fondo del armario. Y fantasmas debajo de la cama. No me gusta tirar ni tus zapatos.

Soy de esas que tienen peleas internas. Me pego un portazo y me grito a mí misma pero hacia dentro. Luego vuelvo a casa con un ramo de rosas, me hago el amor como nunca y no tengo mas remedio que perdonarme.

Con este plan, como decía una amiga, llegará el día que no quede mas remedio que dejarme. Me devolveré mis cosas y romperé mis fotos. Lloraré. Me hundiré. Y me moriré si algún día, por casualidad, me encuentro de frente por cualquier calle de mi vida. Maldita mi…




suerte si que tengo.

jueves, 7 de octubre de 2010

Cerezo


Irremediablemente los días se suman y las noches me restan. El cóctel de desafíos y temeridades hace el aire demasiado pesado como para que lo respiremos pulmón con pulmón. A esta “aficionada a la prosa con intentos de aire de Garcilaso (y tufo a pedo si tenemos que ceñirnos a la realidad)” aun le quedan ganas de más.
Si empiezo a contar desde el final (o desde tu principio) aseguro que a esta labia suelta le sobran los verbos que parten el pecho en dos. Pero empezando por mis principios hoy doy las gracias y pido perdón al mismo tiempo. Y para demostrar que soy más que una verborrea empujada por un aliento deslucido ya por todo, también diré que sé que todo perdón y todo agradecimiento puesto en mis palabras te sabrán a poco. Pero como no encuentro nada mejor hoy prefiero callarme y no decir-te nada.
Que se te quede ese sabor en la boca de que (AÚN) te debo algo.