sábado, 10 de diciembre de 2011

Lo que me (pre)ocupa es lo que soy

Yo me preocupo. Soy una persona preocupada. Me preocupo del agua y de la energia. Me preocupa la comida. Me preocupa el mejorar. El aprender. La infancia. Me preocupan algunas razones. Las consecuencias. El miedo. Me preocupan los vivos. Los cambios. Los finales. Me preocupa la salud. Todas las muertes menos la mia. Las palabras. Las ilusiones. El olvido. Me preocupa el amor. Las manos.
Me preocupa que te hayas colado aquí. En estas letras no hay capucha que me cubra la cara ni lápiz de ojos gastado que me deje a medias de saber a donde quiero mirar. Aquí me tienes conquistada en un cuerpo a cuerpo y con tus días buenos. Aquí no hay distancias, solo tiempo.

martes, 29 de noviembre de 2011

De que hablar

De ese despiste simpático de gestos. De un enredo que empieza por tus manos y se agarra fuerte en tus ojos. De esa manía de pestañear las sonrisas y ese deber de que yo pestañe también. De mi lado izquierdo si me parto en dos, de mi espalda de delante o de mi pecho de detrás.
De esa pompa que explota cuando pegamos un portazo que nunca cierra. De ese rincón de tu nariz hecho con el molde de un beso. Del precipicio de tus pestañas. Del verde de tus noches. De esos incendios no provocados. De una sonrisa bien puesta. De una lagrima pasada. De la inestabilidad de mis letras. De una carrera por el centro hasta tu casa. De mirarte por el retrovisor…

sábado, 29 de octubre de 2011

Lo nuestro


Lo nuestro duró un tiempo sin espacio. Duró lo que dura una vida con los pulmones enfermos. Dió igual todos los lugares que conquistamos porque en ninguno pusimos nuestra bandera. Los héroes sin capa ya tenían su monumento en el centro del corazón. Y ya sabemos. La historia es la historia. Quien llega primero coloniza. 

Lo nuestro, sin embargo, cuéntalo como quieras que aquí no llegamos a nada. Lo nuestro fue perseguirte. Lo nuestro fue seguir tu ruta obediente. Seguir tu ruta incluso sabiendo que tu ruta no era más que una huida. Un casting de candidatos a errantes. Porque tus zapatillas no te llevan a ningún lado. Porque tú solo caminas con los pies de descalzos. Y fue en tus pies descalzos donde leí tus inquietudes. Y las apunté todas y acabé enamorándome de ellas. Las quise con ganas y las respeté con mucha voluntad.

Lo nuestro vivió de alquiler. Lo nuestro no llegaba a fin de mes. Tú tenías tus drogas y yo el mono de ti. Estuvimos cerca de morir por sobredosis de tanta mierda, pero siempre estábamos mucho más cerca de morir cada vez que nos besamos. Es así. Ojalá hubiera podido quedarme la custodia de lo nuestro. Compartirlo contigo fue una de mis mayores locuras. Lo nuestro no supo escapar. Los daños dolían desde el primer golpe. Sangraban todas las heridas y cayó al suelo varias veces. Lo nuestro se dio por vencido. Se rinde. A partir de aquí, lo tuyo es tuyo y lo nuestro es mío.




No dejo de pensar que lo nuestro podría heberlo tenido todo

miércoles, 12 de octubre de 2011

Que cosas

Entre reyerta y reyerta no te estoy contando muchas cosas. Que aquí llueve diferente, por ejemplo. En esta parte del mundo la lluvia cae de otra manera. Mas fina, mas delicada, mas despacio. Mas desesperada por no empaparte a ti también.
No conoces a las gotas de esta lluvia. No forman charcos ni las luchas con un paraguas. Estas gotas apenas mojan. Solo se pegan a la piel echando de menos aquel diluvio de primavera que nos cayó una noche en una placita del centro. De Murcia.
Que cosas. La diferencia lo hace especial. Las diferencias nos hacen especiales.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Lo de siempre



Después de alejarme tanto en rutinas e interés durante estos meses llega la hora, como con todo, de abonar las consecuencias. Después de haber estrellado el recuerdo contra todos mis olvidos, llega el momento, más implacable que nunca, más impecable que de costumbre, de decir que, lo único que sentiré durante toda la vida es ésa o esta sensación de insignificancia.
Que no se me olvidará esta campaña de Ponle freno al corazon. Que a mi se han muerto menos si, pero porque no hemos hecho ni el intento de morirnos un poco. Hoy, cualquier kilómetro aleja más de lo que mide, y al cambio a milímetros se me hacen imposibles.
Si ya lo notarás en esta letra pequeña de corazón. Si ya lo noto yo en esta sensación de no encontrarse lo suficiente. Mira que juraría que era esto lo que quería. Mira que pagaría por volver e inyectarme una pizca de inestabilidad, de desorden, que me llevase a mi estado natural de ojos cerrados y dientes apretados.
Ahora con este lleno total, no hay ni un asiento para nadie. El miedo, esta vez se queda de pie… por llegar tarde, flojito y mal vestido. Que el espectáculo es sólo para pudientes. Que hoy yo molo colega.
Se acabó eso de conjugarme verbos que no me quedan. Lo que es la seguridad queda, por fin, privatizada en mi misma.
Lo que eran promesas, se me han cumplido todas, desde lo de quererte toda la vida, hasta lo de olvidarte todos los dias.
Asi que, lo único que me queda, y sin ofender a nadie, son un par de dudas lloronas y moribundas y es que, como ya te he dicho, lo único que me duele de verdad es que este ‘por fin’ haya perdido el por.

lunes, 20 de junio de 2011

Miau

Una vez, no importa ahora dónde, un gato se bajó del tejado. Ese día se estiró los bigotes y se vistió de ojos azul claro. Como en las mejores casualidades, ese mismo día la vió a ella. Y entonces tuvo que bajarse de la moto también. Como buen gato, merodeó varios días antes de acercarse de verdad. Y como a buen gato, la curiosidad también lo mató. Ella le quitó la primera vida y a él le gusto tanto que le regaló las otras 6 sin decírselo del todo.

Al principio ella no entendía nada, salvo esa sensación de que el cielo ya no estaba encima de ella cuando él la miraba. Después de un tiempo la sensación se hizo pasión. Y entonces ella sacó el alma y dijo: aquí me tienes. Y el cogió su alma. Y al cogerla le dejó sus huellas de gato por los dos costados.

A partir de ahí, el gato se olvidó de las noches en vela y de maullar por los tejados. Y le dijo a ella: te regalo la puerta de esta casa, ahora vengo. Se puso el mono de piloto, (porque este gato era piloto) subió al cielo, y le dijo: ahora elige. Y ella dijo: quiero el sol. Y él le bajó el sol. Desde entonces, cada vez que él ha entrado por esa puerta, ella solo ha visto luz.

Un día de hace más de medio siglo, ella dijo: y ¿ahora qué mas? Y él dijo: ahora sonríe en color sepia que esta foto es para siempre. Ella se vistió de blanco, se recogió la melena y dijo: vale, sí quiero. Y él fue tan feliz que le anotó otra vida a su favor. Y para celebrarlo, el gato le dijo a la luna: miau. Y la luna se hizo de miel para ellos todas las noches.

Con tanta dulzura, el empezó a sufrir de azúcar y entonces le dijo: dame una vida por si acaso. Ella lo miró y dijo: una no, te voy a dar tres. Y entonces se pusieron manos a la obra. Él le dió la tierra, y ella los frutos. El primero fue gato, como él. Los otros dos, más que gatas, catwoman, como ella...

Y yo siempre digo: como puede ser que cupiesen los 5 en la moto

domingo, 5 de junio de 2011

Albert Espinosa. Creer

- ¿Cree usted en Dios?
- Más que en Dios, yo creo en la sensación de la gente buena
. Creo que hay gente buena que te marca caminos. Cuando conozco a alguien bueno y sabio, pienso que he encontrado a un pequeño dios.

- Y ¿en que mas cree?
- Creo también en la ternura. Mercero decía que, si existian los diez terroristas más buscados, tendrían que existir los diez ternuristas más buscados. La ternura es casi como un delito. Yo creo mucho en la ternura. Es importante.


jueves, 14 de abril de 2011

Me desequilibran tantos escalofríos que, más que volver a lucir venas de hielo y escarcha, lo que realmente me asusta es el tiempo que tardaran en congelarse. Esta fase de que tú me pongas la sangre más roja y yo no te ponga nada está teniendo el mal gusto de sabotearme la calma y la paciencia.
Luego, tal vez, vendra lo de siempre. Y entonces luchare por sobrevivirte con delicadeza. Yentonces encontrare esos porqués menos ciegos (y menos ciega) y más amargos.
Luego, tal vez, no vendra lo de siempre. Y entonces, quiza, me dare cuenta de lo mucho que no debí quererte. De lo mucho que no debería haber seguido queriéndote cuando me convertias en este monton de prisas

martes, 29 de marzo de 2011

M


A M le hacía falta que nada fuera verdad. Que el viento de hace unas semanas le hubiera soplado en las calles unas cuantas moralejas (y así repartirlas). Que el sol de ayer no le hubiera calentando tantísimo la cabeza. Que las blancas palomas no cagasen con tanta puntería.
A M le hacía falta que le cerraran algunas tiendas donde solo venden souvenirs y recuerdos del tipo “pasaba por aquí y me he acordado de ti”; del tipo “me acordaba por aquí y he pasado de ti”. Quedarse por un día sin tiempo. Y que esa ausencia fuera el mejor descanso. El mejor alto. La mejor parada en la estación en la que es el tren el único que nos pierde a nosotros.
A M le hacía falta invertir en futuro (y no lo digo yo). Que terminen ya las obras (de tu arte). Que la limpien con un filtro de Tinder. Que la fumiguen contra la estupidez múltiple (que es la peor mosca). Y la frieguen con tus lágrimas.
A M le hacía falta una buena ley de prioridades personales. Y otra de posesiones intolerables. De manías irregulares. De mentiras mal versadas con fondos peor besados.
A M le hace falta un puente por cada pobre (necio). Que cierren un cine después de cada una de tus películas. Que abran una fosa común para tanto amor propio. Y una tumba por cada par de amantes bandidos. Más circos para tanto payaso y más reyes para tanto bufón.
A Murcia le hace falta lo que yo te diga. Hazme caso.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Paula

Paula. Te gustaba ese nombre ¿no? Te gustaba su nombre, ¿verdad?. Pues hoy la he visto. La he visto como nunca me hubiera imaginado. No sé si tú te acordaras de ella, pero si lo haces, recordaras que era tan perfecta que solo el hecho de tenerla enfrente te sabía a triunfo. O cuántas veces nos han aplaudido los ojos solo por verla. O cuantas veces han brindado mi sombra y la tuya si nos la cruzábamos a la vez. Pues bien. Como te iba diciendo hoy la he visto. Iba de puntillas por el borde de la acera de enfrente. Justo a la misma velocidad que yo, pero con esa prudencia tan poco suya. Estaba irreconocible. Tenía la cara llena de dudas muy bien criadas. De esas que si las revientas solo llevan razón. Si, es un poco desagradable, pero así la he visto. Y ¿te acuerdas de cómo caminaba? Pues tampoco es lo mismo. Comparado solo hace daño. Parecía que tiene miedo. Parecía que va buscando el susto. Y no sé si lo has pensado, pero cuando buscas algo es porque ya sabes que existe, porque ya lo has visto, porque ya te lo esperas. Y eso me preocupa. Y me preocupa tanto que para que lo entiendas, me preocupa mucho más de lo que a ti te pueda sugerir el verbo preocupar, inquietar o intranquilizar. Pero eso no importa. Lo que importa es Paula. Deberías de cruzártela tú. Y saber lo que es, o mejor dicho, lo que ya no es. Lo que ha dejado de ser, o para no equivocarnos, lo que ha dejado de parecer. Porque ahora Paula es tan mortal como mortífera. Esta tan dañada que hace daño, que sangra, que duele. En serio. Tendrías que verle las manos. Las tenia tan tocadas. Tan apretadas de miedo que es mejor apartar la vista. Increíble. Si. Con lo que Paula ha sido.

Joder.

Paula.

La certeza de mi suerte. El capricho de mi vida. Mi fantasía. Mi ridiculez. Mi expectativa elevada a ilusión. Mi verdad viniéndose a más. Mi confianza expuesta a cualquier tipo de decepción. Joder. Y ahora mira.

Y ahora mi problema es que no se qué hacer con lo que he visto. Ahora el problema nunca habia sido tan mío.

viernes, 4 de marzo de 2011

Julia

Los hay que disfrutan las curvas. Se divierten con la sensación de peligro. Otros están abonados a las rectas, y la verdad es que siempre serán el camino mas corto. A Julia, en cambio, le van los zigzags. Dice que le gustan porque puedes ir hacia delante, o ir hacia atrás, que dá lo mismo. Sin embargo, se despierta cada mañana con hambre en ese lugar que hay entre el corazón y los pulmones.

Yo no sabia nada. Pero tiene que dolerle

domingo, 27 de febrero de 2011

Ana

Ana tenía muy en cuenta que las cosas podían ser diferentes, pero que si eran así, debería brillar de cara al público, estar guapa y hacer los mejores equilibrios con los cafés. Le encanta cocinar. Lo ha probado todo. Y también le encanta leer, sobre todo entre líneas.

Ana vive sola. Habla poco. Y duerme con la ventana siempre abierta. Tiene submundos que no paran de contradecirse y muchas imágenes colgadas de la nuca. Pero lo que Ana tiene de verdad no sé escribirlo. Porque hay cosas que solo se escriben con sudor y saliva. Y con eso aun no me atrevo.

Yo de Ana escribo hasta aquí. Y hasta aquí es "donde todos morimos por las mismas cosas, pero vivimos por distintas personas".

jueves, 24 de febrero de 2011

Funciones vitales


Desde tu guerra no ves mi situación. Levanta la cabeza y observa. Hondean banderas blancas. Quiero un pacto de armonía. Un armisticio de paz. Un acuerdo de fin de trampas. Que tengo los folios viciados y las manos arriba. Todo el tiempo. Y tengo los ojos cedidos. La voluntad vendida. Y los alientos contados. No me preguntes si tengo el amor. Porque lo tengo alcanzado (por balas-perdidas). Pregúntate tú si quieres que lo use. Que lo aplique. Que lo explote y lo abuse y lo someta. Pero por favor, no me lo dejes doliendo en los brazos.

jueves, 10 de febrero de 2011

Como salvar una vida

Como alguna vieja vidente ya presagio en su bola de cristal hace unos cuantos siglos, tú y yo teníamos que coincidir en algún momento de la historia. Pero teníamos que ponernos de acuerdo. Y nos ha costado. El bullicio popular y sobre todo tú, nos presentía por separado, pero las cartas ya habían sido leídas en alto y en claro. El destino decía que yo te vería primero, pero que tu tardarías en mirar. Y nada más cierto. Nunca olvidare el primer día en que me senté donde me senté porque estabas tú. Pero como estaba pronosticado, ni te alteraste. No tenían que pasar ni sapos ni princesas (aunque pasaron) para que tu fijaras en mi. Lo que tenía que pasar era el tiempo y una clase de seres raros sacados de fábulas para raros. Y entonces pasó.

Nos conocimos al tiempo en que tú picoteabas migajas varias y yo no dormía sola. No me contaste lo mejor de ti. Te dedicabas a mentir. A reír. A desvariar y a desatinar. Todo junto y sin parar. Y a mí no me sorprendía nada pero tú empezaste a acostumbrarte a nuestra clandestinidad. Y entonces todo iba bien. Todo en orden. Hasta que te conté el numero de disfraces y mascaras que llevaba puestos. Y eso te impactó tanto que lo nuestro explotó. Descargó. Fueron rachas de descarados fusilamientos y disparos. De insolentes atrevimientos. Y de guantazos no dados. El cuento entonces empezó a degenerar. Monarcas corrompidos, infantas delicadas, idiotas, estúpidos, y algunos bufones. No me lo negaras. Nos hicimos daño. Nos devastamos por las fiestas de pueblo y nos hicimos estragos con el alcohol. Teníamos que buscar otro papel para llevarnos bien. Y tengo tan mala memoria que no se cómo sucedió. Pero lo bueno es que sucedió.

Y entonces te reinventaste como paracaídas. Como mi paracaídas. Como mi chica rapada. Como mi otro yo y la parte que me falta. Y desde ahí no has dejado de ser los ojos que me hacen ver y la inmediata distancia que necesito. Mi espejo. Mi juez sin ley. Mi tercero en discordia. Mis celos. Mi amigo gay. Mi chino. Mi indio. Mi playa. El vestido que nunca me pongo. Mi edad. Mi geografía y mi exclamación.

Como yo, sabrás de todas las veces que nos hemos mandado lejos. Y habrás notado todas las veces que nos hemos censurado y desaprobado. Pero como yo también, pensarás que no ha valido la pena. Porque al final siempre nos hemos prestado las madrugadas. Porque al final siempre nos hemos servido la luna en bandeja de plata. Sea la hora que sea y sea el día que sea. Y que continúe así. Porque me encanta pestañearte y admirarte tanto y porque me haces viajar con tus aviones de papel.

Lo mejor será escribir que John Boy siga cantando en su sitio y que yo siempre le deba una cena.

Feliz cumpleaños precioso

miércoles, 2 de febrero de 2011

Unas veces se gana, y otras veces se aprende


Ya lo venían diciendo los más sabios (que no se por qué, pero suelen ser los más felices). “Lo mejor es vivir en la ignorancia”.

Y es que no hay nada como no saber. No hay ser mas campante que el que únicamente se sabe lo que sabe. Y ya está. De memoria o de corazón, que viene a ser lo mismo. (Saber lo que sabes. O sentir lo que sientes) El caso es no saber más de la cuenta. (y no sentir más de la cuenta. Estaba claro) Y solo contar con lo que sabes. Saberlo de verdad. Pero creerlo con cuidado. Sospecharlo de vez en cuando y tenerle un poco de miedo. Porque las condiciones, las personas, las emociones, y ese depósito de relaciones que somos, cambian, nos cambian o las cambiamos. Porque si te das cuenta, es lo único que no dura. Porque si te fijas, somos la excepción de las cosas que se prolongan. Y menos mal. Imagínate al paciente toda la vida esperando. O al tolerante, toda la vida entendiéndolo todo. O al constante, siempre tan perfecto. Sería un desastre. Un marrón. Pero tranqui, que para eso ya se inventaron los cambios, las mudanzas, y todas las palabras que empiezan por ex. Lo malo de estas transformaciones es que a veces se distraen con el tiempo, como las casualidades, los sueños o los deseos. Lo mismo juegan a tardar (y eso quiere decir que estas esperando), que aparecen a tus pies con un simple porque si (te guste o no) como razón. O lo mismo te joden y te atropellan mortalmente en un cruce donde tú creías que tenías visibilidad. Si esto último pasa, en realidad no tenías ninguna visibilidad, claridad o transparencia. O eres muy torpe y estúpido (que de esos hay muchos). O en realidad no querías mirar, y como dice el refrán, no hay mas ciego que el que no quiere ver. Y ahí lo dejo… ni siquiera me lo voy a aplicar. Que yo hoy, lo que quería, era hablar de las cosas que es mejor no saber, porque probablemente solo sean un segundo y después cambien. Humilde conciencia.

lunes, 31 de enero de 2011

Menos airbag y mas paracaidas

Alguien más listo que yo (mucho mas), me ha explicado hoy (en voz baja) lo que son las diferencias inevitables e incontrolables. Y ahora no me acuerdo de nada, pero antes has tenido tanta verdad. Y tanta razón.

Menos airbag y más paracaídas.

martes, 25 de enero de 2011

En las sombras


Soy un pato. Aunque me bautizan con cualquier otro nombre. Soy un pato. No zorreo. Pateo. Y pateo certidumbres e impaciencias. Pateo leyes, restricciones y respiraciones. Me permito el paso. Sorprendo. Precedo. Y regalo el gesto. Y así vamos. No hay problemas principales. No hay motivos personales. Es solo una serie de alientos y huellas animales por tu espalda. No hay cuentos que valgan. Ni hay princesa que lance su melena para ser rescatada. Aquí se cuentan las vertebras y se rescatan las lenguas de archivo. Aquí nos inventamos el día a día para vivirnos la noche a noche. Empezaría a decir que se te está quedando corto el disfraz de aire fresco que te puse. Que tal vez, lo que seas en realidad, es una plaga de huracanes indolentes a la luz pero nocivos en las sombras. Una racha de catástrofes en los pulmones. Una procesión de vértigos por una sangre que no se renueva desde que te tengo delante. Es asfixiarme por los ojos. Liquidarme a golpes de provocación. Que me estallen en el estomago uno por uno los sabores. Inflamarme. Reventar. Crujir. Y nunca querer escapar. Es saber que (por muy pato que yo sea) si tú sucedes tengo la muerte anunciada.

viernes, 21 de enero de 2011

21 de todos los eneros


Recibí tu postal y no te he dicho nada, pero ya sabes como soy. Y como hemos sido. Tú la experta en moda y yo el mas puro desastre de capuchas. Tú la experta en dietas y yo la devora ensaladillas de tu madre. Tú dos piernas del mas distinguido ballet y yo dos piernas de un fútbol, al que (por si nunca te lo dije) le encantaba que estuvieras en la grada. Bastante poco que ver la verdad. Nada que ver en realidad, salvo unos profesores que nos enseñaron lo mismo. Nada que ver, pero las dos piratas de promesas que no valen nada. Porque dime que no nos hemos prometido mil veces la última vez y al final hemos tenido que desprometernos entre excusas. Pero no importa. Porque ahora se puede decir que valió la pena. Que ni a ti ni a mi nos rayaron un te quiero en el coche. Que ni tú ni yo volveremos a perdernos por ningún pueblo que se llame Alguazas. Y no lo diré muy alto por si me escuchan los israelitas, esos que ya se tragaron todas nuestras risas del teléfono. Otra cosa es cuando se te cae el boli al suelo. Otras risas son las de nuestros quehaceres de la clase de Plástica. Pobre Velasco. Y pobre de mi que no sabes como echo de menos tu 968, comer en tu casa y volver a clase, y el Ford K rojo de tu madre. Y tranquila, que no voy a recordar aquí esas épocas en que te gustaba... y ... y ... jaja, porque entonces tu siempre dirás con quien salí yo y que Alberto te quiso a ti primero y que por eso yo tenia planeado matarte jaja. Pero bueno, ellos no han sido ni por asomo los importantes. Y eso lo se yo mejor que nadie, que acumulo mi lista de nombres santorales que cuelga en tu corcho, mas cada conquista tuya que me hace flipar, sobre todo esas a los que no les has dado el gusto. Y es que algunos nombres y algunos lugares siempre irán pegados a ti. Y es que la carretera del Raal solo conduce a momentos que solo llevan nuestros verbos. Que la Ribera es tuya y Sax me pertenece. Y eso lo sabes tú. Porque quien sabe porque, pero siempre escuchas paciente la situación de mis incendios y se que siempre tendrás una salida (de emergencia) para mi. Que haga lo que haga me excusas el cómo, el dónde, y el por quién. Supongo que eso tendrá mucho que ver con que me saques siempre tan bien en tus fotos. Que siiii, que lo digo, que las mejores me las has echado tú. Y que sí, que tu móvil, sea cual sea, siempre será mejor que el mío y que tus pies son con diferencia mucho mas bonitos que los míos. Y además de todo, eres ese ejemplo que dice que quien resiste gana (que si tu padre sacó el coche grande fue para recoger grandes premios). Si se puede pedir algo más, no dudo en que me lo ofrecerás cual magdalena rellena de Nutella. Especialmente para mi. Así que creo que no. Que no se puede pedir nada más. Me voy a guardar toda explicación de afecto. Porque sobra. Me voy a dejar todos los recuerdos en el bolsillo, (si no nombro aqui tu foto de mejicana y tu video de Dos Gardeñas reviento, Putri y que por si alguien se quiere acordar del trato de pantalones tu los tienes todos y no es justo) y te voy a desear el mejor de los cumpleaños. Las felicidades son mías.

sábado, 15 de enero de 2011

Retales de un catarro. Las Balas Perdidas


Ya no parece ayer cuando me vacilabas el primer beso, ahora está todo tan lejano como aquel viaje que nunca hicimos y sabes que, ahora me encantaría estar mirando las fotos que te prometí en aquel álbum que se quedó a medio, y sin embargo ni si quiera fui capaz de dejar una buena imagen de mi [...]








El día que observé que llevabas vaqueros remangados debí comprender que no te gusta arrastrar nada a ras del suelo. Pero quizá ese día acabé mas ocupada en tratar de arrancártelos en la parte de atrás de tu coche a partir de ahí supongo que ni me importó saber que podrías llegar a ser el mayor de mis pecados, así que empezamos por sentarnos en la última fila de un cine, comiendo palomitas, besos y pelis de ciencia ficción

... Solo compartíamos el odio por cualquier tipo de distancia y el amor por... No hubo casualidades. Me buscaste cinco veces y media, pero al final fui yo quien te encontró mirando al mar después del café.

... Al principio me asustaba la idea de meterme en tu cama, aun así acabé con soltura desordenando las sábanas, tus besos y tu vida. Fue a partir de ahí cuando tu comenzaste a ordenar la mía. Me fascinabas con tus cuentos increíbles, me lo creía todo todo. Que habías salido en el periódico, que una vez casi te mueres, que llevas un clavo en la pierna...

... Me contaste todos los lugares en los que habías estado, todos tus hazañas con éxito y todos tus amores sin amor. Rayé todos tus discos, cosí botones a tus pantalones y me deshice de tu reloj. Eso era demasiado, así que hicimos un trato. Tú te quedabas con mi inocencia y yo me trabajaría tu sistema nervioso

... Me inventé un mundo para tu corazón y para mi estómago. Y es que lo nuestro no tenia nada que ver con las pelis de amor de la tele. Era mucho más especial, con mas rotos y con todas las canciones que me enviaste en repeat...





miércoles, 5 de enero de 2011

Como cambia el cuento

Dame un beso
No te engañes
¿Me quieres?
No me deja mi madre
Respétame
Aquí no
Hoy conduzco yo
Mejor otro día
No te olvides
No me muerdas
Vale
Como quieras
Palabras
Palabrotas
No puede ser
¿Qué?
Nada
Adiós