sábado, 10 de diciembre de 2011
Lo que me (pre)ocupa es lo que soy
martes, 29 de noviembre de 2011
De que hablar
sábado, 29 de octubre de 2011
Lo nuestro
Lo nuestro duró un tiempo sin espacio. Duró lo que dura una vida con los pulmones enfermos. Dió igual todos los lugares que conquistamos porque en ninguno pusimos nuestra bandera. Los héroes sin capa ya tenían su monumento en el centro del corazón. Y ya sabemos. La historia es la historia. Quien llega primero coloniza.
miércoles, 12 de octubre de 2011
Que cosas
viernes, 16 de septiembre de 2011
Lo de siempre
Lo que eran promesas, se me han cumplido todas, desde lo de quererte toda la vida, hasta lo de olvidarte todos los dias.
Asi que, lo único que me queda, y sin ofender a nadie, son un par de dudas lloronas y moribundas y es que, como ya te he dicho, lo único que me duele de verdad es que este ‘por fin’ haya perdido el por.
lunes, 20 de junio de 2011
Miau
Una vez, no importa ahora dónde, un gato se bajó del tejado. Ese día se estiró los bigotes y se vistió de ojos azul claro. Como en las mejores casualidades, ese mismo día la vió a ella. Y entonces tuvo que bajarse de la moto también. Como buen gato, merodeó varios días antes de acercarse de verdad. Y como a buen gato, la curiosidad también lo mató. Ella le quitó la primera vida y a él le gusto tanto que le regaló las otras 6 sin decírselo del todo.
Al principio ella no entendía nada, salvo esa sensación de que el cielo ya no estaba encima de ella cuando él la miraba. Después de un tiempo la sensación se hizo pasión. Y entonces ella sacó el alma y dijo: aquí me tienes. Y el cogió su alma. Y al cogerla le dejó sus huellas de gato por los dos costados.
A partir de ahí, el gato se olvidó de las noches en vela y de maullar por los tejados. Y le dijo a ella: te regalo la puerta de esta casa, ahora vengo. Se puso el mono de piloto, (porque este gato era piloto) subió al cielo, y le dijo: ahora elige. Y ella dijo: quiero el sol. Y él le bajó el sol. Desde entonces, cada vez que él ha entrado por esa puerta, ella solo ha visto luz.
Un día de hace más de medio siglo, ella dijo: y ¿ahora qué mas? Y él dijo: ahora sonríe en color sepia que esta foto es para siempre. Ella se vistió de blanco, se recogió la melena y dijo: vale, sí quiero. Y él fue tan feliz que le anotó otra vida a su favor. Y para celebrarlo, el gato le dijo a la luna: miau. Y la luna se hizo de miel para ellos todas las noches.
Con tanta dulzura, el empezó a sufrir de azúcar y entonces le dijo: dame una vida por si acaso. Ella lo miró y dijo: una no, te voy a dar tres. Y entonces se pusieron manos a la obra. Él le dió la tierra, y ella los frutos. El primero fue gato, como él. Los otros dos, más que gatas, catwoman, como ella...
Y yo siempre digo: como puede ser que cupiesen los 5 en la moto
domingo, 5 de junio de 2011
Albert Espinosa. Creer
- Más que en Dios, yo creo en la sensación de la gente buena. Creo que hay gente buena que te marca caminos. Cuando conozco a alguien bueno y sabio, pienso que he encontrado a un pequeño dios.
jueves, 14 de abril de 2011
martes, 29 de marzo de 2011
M
miércoles, 23 de marzo de 2011
Paula
Paula. Te gustaba ese nombre ¿no? Te gustaba su nombre, ¿verdad?. Pues hoy la he visto. La he visto como nunca me hubiera imaginado. No sé si tú te acordaras de ella, pero si lo haces, recordaras que era tan perfecta que solo el hecho de tenerla enfrente te sabía a triunfo. O cuántas veces nos han aplaudido los ojos solo por verla. O cuantas veces han brindado mi sombra y la tuya si nos la cruzábamos a la vez. Pues bien. Como te iba diciendo hoy la he visto. Iba de puntillas por el borde de la acera de enfrente. Justo a la misma velocidad que yo, pero con esa prudencia tan poco suya. Estaba irreconocible. Tenía la cara llena de dudas muy bien criadas. De esas que si las revientas solo llevan razón. Si, es un poco desagradable, pero así la he visto. Y ¿te acuerdas de cómo caminaba? Pues tampoco es lo mismo. Comparado solo hace daño. Parecía que tiene miedo. Parecía que va buscando el susto. Y no sé si lo has pensado, pero cuando buscas algo es porque ya sabes que existe, porque ya lo has visto, porque ya te lo esperas. Y eso me preocupa. Y me preocupa tanto que para que lo entiendas, me preocupa mucho más de lo que a ti te pueda sugerir el verbo preocupar, inquietar o intranquilizar. Pero eso no importa. Lo que importa es Paula. Deberías de cruzártela tú. Y saber lo que es, o mejor dicho, lo que ya no es. Lo que ha dejado de ser, o para no equivocarnos, lo que ha dejado de parecer. Porque ahora Paula es tan mortal como mortífera. Esta tan dañada que hace daño, que sangra, que duele. En serio. Tendrías que verle las manos. Las tenia tan tocadas. Tan apretadas de miedo que es mejor apartar la vista. Increíble. Si. Con lo que Paula ha sido.
Joder.
Paula.
La certeza de mi suerte. El capricho de mi vida. Mi fantasía. Mi ridiculez. Mi expectativa elevada a ilusión. Mi verdad viniéndose a más. Mi confianza expuesta a cualquier tipo de decepción. Joder. Y ahora mira.
Y ahora mi problema es que no se qué hacer con lo que he visto. Ahora el problema nunca habia sido tan mío.
viernes, 4 de marzo de 2011
Julia
Los hay que disfrutan las curvas. Se divierten con la sensación de peligro. Otros están abonados a las rectas, y la verdad es que siempre serán el camino mas corto. A Julia, en cambio, le van los zigzags. Dice que le gustan porque puedes ir hacia delante, o ir hacia atrás, que dá lo mismo. Sin embargo, se despierta cada mañana con hambre en ese lugar que hay entre el corazón y los pulmones.
Yo no sabia nada. Pero tiene que dolerle
domingo, 27 de febrero de 2011
Ana
Ana tenía muy en cuenta que las cosas podían ser diferentes, pero que si eran así, debería brillar de cara al público, estar guapa y hacer los mejores equilibrios con los cafés. Le encanta cocinar. Lo ha probado todo. Y también le encanta leer, sobre todo entre líneas.
Ana vive sola. Habla poco. Y duerme con la ventana siempre abierta. Tiene submundos que no paran de contradecirse y muchas imágenes colgadas de la nuca. Pero lo que Ana tiene de verdad no sé escribirlo. Porque hay cosas que solo se escriben con sudor y saliva. Y con eso aun no me atrevo.
Yo de Ana escribo hasta aquí. Y hasta aquí es "donde todos morimos por las mismas cosas, pero vivimos por distintas personas".
jueves, 24 de febrero de 2011
Funciones vitales
jueves, 10 de febrero de 2011
Como salvar una vida
Como alguna vieja vidente ya presagio en su bola de cristal hace unos cuantos siglos, tú y yo teníamos que coincidir en algún momento de la historia. Pero teníamos que ponernos de acuerdo. Y nos ha costado. El bullicio popular y sobre todo tú, nos presentía por separado, pero las cartas ya habían sido leídas en alto y en claro. El destino decía que yo te vería primero, pero que tu tardarías en mirar. Y nada más cierto. Nunca olvidare el primer día en que me senté donde me senté porque estabas tú. Pero como estaba pronosticado, ni te alteraste. No tenían que pasar ni sapos ni princesas (aunque pasaron) para que tu fijaras en mi. Lo que tenía que pasar era el tiempo y una clase de seres raros sacados de fábulas para raros. Y entonces pasó.
Nos conocimos al tiempo en que tú picoteabas migajas varias y yo no dormía sola. No me contaste lo mejor de ti. Te dedicabas a mentir. A reír. A desvariar y a desatinar. Todo junto y sin parar. Y a mí no me sorprendía nada pero tú empezaste a acostumbrarte a nuestra clandestinidad. Y entonces todo iba bien. Todo en orden. Hasta que te conté el numero de disfraces y mascaras que llevaba puestos. Y eso te impactó tanto que lo nuestro explotó. Descargó. Fueron rachas de descarados fusilamientos y disparos. De insolentes atrevimientos. Y de guantazos no dados. El cuento entonces empezó a degenerar. Monarcas corrompidos, infantas delicadas, idiotas, estúpidos, y algunos bufones. No me lo negaras. Nos hicimos daño. Nos devastamos por las fiestas de pueblo y nos hicimos estragos con el alcohol. Teníamos que buscar otro papel para llevarnos bien. Y tengo tan mala memoria que no se cómo sucedió. Pero lo bueno es que sucedió.
Y entonces te reinventaste como paracaídas. Como mi paracaídas. Como mi chica rapada. Como mi otro yo y la parte que me falta. Y desde ahí no has dejado de ser los ojos que me hacen ver y la inmediata distancia que necesito. Mi espejo. Mi juez sin ley. Mi tercero en discordia. Mis celos. Mi amigo gay. Mi chino. Mi indio. Mi playa. El vestido que nunca me pongo. Mi edad. Mi geografía y mi exclamación.
Como yo, sabrás de todas las veces que nos hemos mandado lejos. Y habrás notado todas las veces que nos hemos censurado y desaprobado. Pero como yo también, pensarás que no ha valido la pena. Porque al final siempre nos hemos prestado las madrugadas. Porque al final siempre nos hemos servido la luna en bandeja de plata. Sea la hora que sea y sea el día que sea. Y que continúe así. Porque me encanta pestañearte y admirarte tanto y porque me haces viajar con tus aviones de papel.
Lo mejor será escribir que John Boy siga cantando en su sitio y que yo siempre le deba una cena.
Feliz cumpleaños precioso
miércoles, 2 de febrero de 2011
Unas veces se gana, y otras veces se aprende

Ya lo venían diciendo los más sabios (que no se por qué, pero suelen ser los más felices). “Lo mejor es vivir en la ignorancia”.
Y es que no hay nada como no saber. No hay ser mas campante que el que únicamente se sabe lo que sabe. Y ya está. De memoria o de corazón, que viene a ser lo mismo. (Saber lo que sabes. O sentir lo que sientes) El caso es no saber más de la cuenta. (y no sentir más de la cuenta. Estaba claro) Y solo contar con lo que sabes. Saberlo de verdad. Pero creerlo con cuidado. Sospecharlo de vez en cuando y tenerle un poco de miedo. Porque las condiciones, las personas, las emociones, y ese depósito de relaciones que somos, cambian, nos cambian o las cambiamos. Porque si te das cuenta, es lo único que no dura. Porque si te fijas, somos la excepción de las cosas que se prolongan. Y menos mal. Imagínate al paciente toda la vida esperando. O al tolerante, toda la vida entendiéndolo todo. O al constante, siempre tan perfecto. Sería un desastre. Un marrón. Pero tranqui, que para eso ya se inventaron los cambios, las mudanzas, y todas las palabras que empiezan por ex. Lo malo de estas transformaciones es que a veces se distraen con el tiempo, como las casualidades, los sueños o los deseos. Lo mismo juegan a tardar (y eso quiere decir que estas esperando), que aparecen a tus pies con un simple porque si (te guste o no) como razón. O lo mismo te joden y te atropellan mortalmente en un cruce donde tú creías que tenías visibilidad. Si esto último pasa, en realidad no tenías ninguna visibilidad, claridad o transparencia. O eres muy torpe y estúpido (que de esos hay muchos). O en realidad no querías mirar, y como dice el refrán, no hay mas ciego que el que no quiere ver. Y ahí lo dejo… ni siquiera me lo voy a aplicar. Que yo hoy, lo que quería, era hablar de las cosas que es mejor no saber, porque probablemente solo sean un segundo y después cambien. Humilde conciencia.
lunes, 31 de enero de 2011
Menos airbag y mas paracaidas
Alguien más listo que yo (mucho mas), me ha explicado hoy (en voz baja) lo que son las diferencias inevitables e incontrolables. Y ahora no me acuerdo de nada, pero antes has tenido tanta verdad. Y tanta razón.
Menos airbag y más paracaídas.
martes, 25 de enero de 2011
En las sombras

viernes, 21 de enero de 2011
21 de todos los eneros

Recibí tu postal y no te he dicho nada, pero ya sabes como soy. Y como hemos sido. Tú la experta en moda y yo el mas puro desastre de capuchas. Tú la experta en dietas y yo la devora ensaladillas de tu madre. Tú dos piernas del mas distinguido ballet y yo dos piernas de un fútbol, al que (por si nunca te lo dije) le encantaba que estuvieras en la grada. Bastante poco que ver la verdad. Nada que ver en realidad, salvo unos profesores que nos enseñaron lo mismo. Nada que ver, pero las dos piratas de promesas que no valen nada. Porque dime que no nos hemos prometido mil veces la última vez y al final hemos tenido que desprometernos entre excusas. Pero no importa. Porque ahora se puede decir que valió la pena. Que ni a ti ni a mi nos rayaron un te quiero en el coche. Que ni tú ni yo volveremos a perdernos por ningún pueblo que se llame Alguazas. Y no lo diré muy alto por si me escuchan los israelitas, esos que ya se tragaron todas nuestras risas del teléfono. Otra cosa es cuando se te cae el boli al suelo. Otras risas son las de nuestros quehaceres de la clase de Plástica. Pobre Velasco. Y pobre de mi que no sabes como echo de menos tu 968, comer en tu casa y volver a clase, y el Ford K rojo de tu madre. Y tranquila, que no voy a recordar aquí esas épocas en que te gustaba... y ... y ... jaja, porque entonces tu siempre dirás con quien salí yo y que Alberto te quiso a ti primero y que por eso yo tenia planeado matarte jaja. Pero bueno, ellos no han sido ni por asomo los importantes. Y eso lo se yo mejor que nadie, que acumulo mi lista de nombres santorales que cuelga en tu corcho, mas cada conquista tuya que me hace flipar, sobre todo esas a los que no les has dado el gusto. Y es que algunos nombres y algunos lugares siempre irán pegados a ti. Y es que la carretera del Raal solo conduce a momentos que solo llevan nuestros verbos. Que la Ribera es tuya y Sax me pertenece. Y eso lo sabes tú. Porque quien sabe porque, pero siempre escuchas paciente la situación de mis incendios y se que siempre tendrás una salida (de emergencia) para mi. Que haga lo que haga me excusas el cómo, el dónde, y el por quién. Supongo que eso tendrá mucho que ver con que me saques siempre tan bien en tus fotos. Que siiii, que lo digo, que las mejores me las has echado tú. Y que sí, que tu móvil, sea cual sea, siempre será mejor que el mío y que tus pies son con diferencia mucho mas bonitos que los míos. Y además de todo, eres ese ejemplo que dice que quien resiste gana (que si tu padre sacó el coche grande fue para recoger grandes premios). Si se puede pedir algo más, no dudo en que me lo ofrecerás cual magdalena rellena de Nutella. Especialmente para mi. Así que creo que no. Que no se puede pedir nada más. Me voy a guardar toda explicación de afecto. Porque sobra. Me voy a dejar todos los recuerdos en el bolsillo, (si no nombro aqui tu foto de mejicana y tu video de Dos Gardeñas reviento, Putri y que por si alguien se quiere acordar del trato de pantalones tu los tienes todos y no es justo) y te voy a desear el mejor de los cumpleaños. Las felicidades son mías.
sábado, 15 de enero de 2011
Retales de un catarro. Las Balas Perdidas
Ya no parece ayer cuando me vacilabas el primer beso, ahora está todo tan lejano como aquel viaje que nunca hicimos y sabes que, ahora me encantaría estar mirando las fotos que te prometí en aquel álbum que se quedó a medio, y sin embargo ni si quiera fui capaz de dejar una buena imagen de mi [...]

El día que observé que llevabas vaqueros remangados debí comprender que no te gusta arrastrar nada a ras del suelo. Pero quizá ese día acabé mas ocupada en tratar de arrancártelos en la parte de atrás de tu coche … a partir de ahí supongo que ni me importó saber que podrías llegar a ser el mayor de mis pecados, así que empezamos por sentarnos en la última fila de un cine, comiendo palomitas, besos y pelis de ciencia ficción…
... Solo compartíamos el odio por cualquier tipo de distancia y el amor por... No hubo casualidades. Me buscaste cinco veces y media, pero al final fui yo quien te encontró mirando al mar después del café.
... Al principio me asustaba la idea de meterme en tu cama, aun así acabé con soltura desordenando las sábanas, tus besos y tu vida. Fue a partir de ahí cuando tu comenzaste a ordenar la mía. Me fascinabas con tus cuentos increíbles, me lo creía todo todo. Que habías salido en el periódico, que una vez casi te mueres, que llevas un clavo en la pierna...
... Me contaste todos los lugares en los que habías estado, todos tus hazañas con éxito y todos tus amores sin amor. Rayé todos tus discos, cosí botones a tus pantalones y me deshice de tu reloj. Eso era demasiado, así que hicimos un trato. Tú te quedabas con mi inocencia y yo me trabajaría tu sistema nervioso…
... Me inventé un mundo para tu corazón y para mi estómago. Y es que lo nuestro no tenia nada que ver con las pelis de amor de la tele. Era mucho más especial, con mas rotos y con todas las canciones que me enviaste en repeat...




