martes, 29 de marzo de 2011

M


A M le hacía falta que nada fuera verdad. Que el viento de hace unas semanas le hubiera soplado en las calles unas cuantas moralejas (y así repartirlas). Que el sol de ayer no le hubiera calentando tantísimo la cabeza. Que las blancas palomas no cagasen con tanta puntería.
A M le hacía falta que le cerraran algunas tiendas donde solo venden souvenirs y recuerdos del tipo “pasaba por aquí y me he acordado de ti”; del tipo “me acordaba por aquí y he pasado de ti”. Quedarse por un día sin tiempo. Y que esa ausencia fuera el mejor descanso. El mejor alto. La mejor parada en la estación en la que es el tren el único que nos pierde a nosotros.
A M le hacía falta invertir en futuro (y no lo digo yo). Que terminen ya las obras (de tu arte). Que la limpien con un filtro de Tinder. Que la fumiguen contra la estupidez múltiple (que es la peor mosca). Y la frieguen con tus lágrimas.
A M le hacía falta una buena ley de prioridades personales. Y otra de posesiones intolerables. De manías irregulares. De mentiras mal versadas con fondos peor besados.
A M le hace falta un puente por cada pobre (necio). Que cierren un cine después de cada una de tus películas. Que abran una fosa común para tanto amor propio. Y una tumba por cada par de amantes bandidos. Más circos para tanto payaso y más reyes para tanto bufón.
A Murcia le hace falta lo que yo te diga. Hazme caso.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Paula

Paula. Te gustaba ese nombre ¿no? Te gustaba su nombre, ¿verdad?. Pues hoy la he visto. La he visto como nunca me hubiera imaginado. No sé si tú te acordaras de ella, pero si lo haces, recordaras que era tan perfecta que solo el hecho de tenerla enfrente te sabía a triunfo. O cuántas veces nos han aplaudido los ojos solo por verla. O cuantas veces han brindado mi sombra y la tuya si nos la cruzábamos a la vez. Pues bien. Como te iba diciendo hoy la he visto. Iba de puntillas por el borde de la acera de enfrente. Justo a la misma velocidad que yo, pero con esa prudencia tan poco suya. Estaba irreconocible. Tenía la cara llena de dudas muy bien criadas. De esas que si las revientas solo llevan razón. Si, es un poco desagradable, pero así la he visto. Y ¿te acuerdas de cómo caminaba? Pues tampoco es lo mismo. Comparado solo hace daño. Parecía que tiene miedo. Parecía que va buscando el susto. Y no sé si lo has pensado, pero cuando buscas algo es porque ya sabes que existe, porque ya lo has visto, porque ya te lo esperas. Y eso me preocupa. Y me preocupa tanto que para que lo entiendas, me preocupa mucho más de lo que a ti te pueda sugerir el verbo preocupar, inquietar o intranquilizar. Pero eso no importa. Lo que importa es Paula. Deberías de cruzártela tú. Y saber lo que es, o mejor dicho, lo que ya no es. Lo que ha dejado de ser, o para no equivocarnos, lo que ha dejado de parecer. Porque ahora Paula es tan mortal como mortífera. Esta tan dañada que hace daño, que sangra, que duele. En serio. Tendrías que verle las manos. Las tenia tan tocadas. Tan apretadas de miedo que es mejor apartar la vista. Increíble. Si. Con lo que Paula ha sido.

Joder.

Paula.

La certeza de mi suerte. El capricho de mi vida. Mi fantasía. Mi ridiculez. Mi expectativa elevada a ilusión. Mi verdad viniéndose a más. Mi confianza expuesta a cualquier tipo de decepción. Joder. Y ahora mira.

Y ahora mi problema es que no se qué hacer con lo que he visto. Ahora el problema nunca habia sido tan mío.

viernes, 4 de marzo de 2011

Julia

Los hay que disfrutan las curvas. Se divierten con la sensación de peligro. Otros están abonados a las rectas, y la verdad es que siempre serán el camino mas corto. A Julia, en cambio, le van los zigzags. Dice que le gustan porque puedes ir hacia delante, o ir hacia atrás, que dá lo mismo. Sin embargo, se despierta cada mañana con hambre en ese lugar que hay entre el corazón y los pulmones.

Yo no sabia nada. Pero tiene que dolerle