jueves, 20 de septiembre de 2012

Cuando llegues a casa


Cuando el rey visite la ciudad
extenderemos la alfombra
roja
para que no vea mi nombre
ni
mi estrella caída
por el paseo de los errantes

Cuando la reina llegue a la ciudad
subirá las persianas
tan fuerte
que la luz volverá
a chocar contra las sonrisas

Y cuando vuelva a caminar
cegada
por tanto destello
la enfermedad avanzará
arrasando cada órgano
hasta matarme
de felicidad







sábado, 1 de septiembre de 2012

Me tengo que ir


Me voy... aunque te sigo echando de menos. Pero me voy. No es una decisión. Sabes que yo no se decidir contra esta historia. Esta vez se trata de una necesidad. Porque no doy para más. El verano ha estado bien. A pesar de que cada playa conjuró contra mi. He visto flotar todas mis penurias de no tenerte y me he dejado engañar por la sal que decía que si escocia era porque estaba curando. Y al final no ha sido así.

Lo intenté... Desde el principio lo intenté. Aposté desde el primer beso. Quería hacerlo bien. Quería por encima de cualquier cosa. Y por forzar tanto el verbo querer me fui rompiendo en pedazos de celos, miedos y amor en carne viva. Ahora sé que debería haberme retirado mucho antes de dejarme hacer añicos. Ahora sé tantas cosas que antes no sabía...

Quiero que sepas que cada día pasa a dos años de velocidad. Muy lento. Duermo contigo cada noche pero ya no quiero levantarme sin ti. Por eso tengo que irme. Porque tengo que comprarme un colchón que no sepa quien eres. Necesito tiempo para escribirme cartas en tu nombre donde vaya explicándome que ésto se acaba. Pero poco a poco. Necesito tiempo para no escribirte más. Para olvidar cada rincón que vivimos a medias. Para coserme otra vez la piel que se quedó en tus manos. Para montarme de nuevo mi mala fama.

Me voy. Sin conocerte del todo, sin hacerte sentir lo que tu a mi... pero te dejo aquí todo lo que yo no me voy a llevar. Tienes las llaves del 1 de julio. Quédate la primera planta sala derecha de la biblioteca porque yo he dejado de concentrarme ahí. Para ti mi portal y los bancos de mi barrio. Coge los inviernos de playa que quieras y sujeta las noches que terminaban con te quiero con locura. Te dejo ternura de sobra en los cajones por si algún día la necesitaras. También muchas inquietudes entre las sábanas para tus noches largas. Y un millón de proyectos en el bolsillo de los vaqueros claros para que te siga dando miedo encontrarme. Te cedo la magia, la yema de mis dedos, la punta de mi lengua. La compatibilidad que sólo yo veía, las líneas de las que has sido inspiración y una lista de calles y plazas en donde me sentí superior porque ibas a mi lado. La suerte en las apuestas y una cita a cervezas en cada final. Te dejo para siempre mi figura de arbolico para que siempre sonrías y una pizca de vida mía que se quiere quedar contigo...

Y no te preocupes. Que los sinsentido y los errores me los llevo yo hasta que los perdone y me los perdone...
Cuídate mucho. Te quiero