que frágil has sido al final, con tu fruta eterna creciendo libre y salvaje en mí y el sol de otros años posando en las ramas... como un esclavo del desierto, me quedo con el sabor amargo de lo que no supimos defender. pasarán cuarenta años y seguiré sin merecer el verano contigo, la dulzura interna de tu oscuridad y el corazón que se ha roto cada vez que lo hemos abierto...
2017, gracias por no quitarme la venda y dejarme caer con mis promesas y silencios. 2018 no voy a cortarte las raíces ni a esconderte las ruinas bajo el polvo de otros días. has nacido para seguir haciéndonos cómplices de la barbarie que es tu libertad y la mía...