jueves, 25 de diciembre de 2025

Mi año platónico

Como dice un amigo, cuando llegas a un sitio, lo haces de repente, pero tardas un montón en irte... Porque luego viene la nostalgia y el silencio. El silencio de las cosas. El silencio de las risas. El silencio de la mañana. El silencio de los coches y la carretera.

2025, esto es la carta de amor a un reflejo, escribirle a una sombra que me ignora, tensarme en el abrazo de un extraño que me ha vencido en todas las despedidas en las que hubiera preferido quedarme, y en las que hubiera preferido irme.

Pero a ti te ha bastado con hacer otra maleta para superar las ausencias. Y una mirada para abrigarte. Y una luz para brillar. Y te ha bastado un espacio para llamarlo casa, un amigo para nombrarlo hermano, una sonrisa para pedirme perdón.

2025, recorrer la vida en dirección contraria contigo. Subir a lo más alto para lanzarse desde allí. Y sobrevivir para contarlo. Un llanto de logros, brisas de lo incierto y una lista de enredos y contracciones que siguen sin convencerme de este mundo en el que me has atrapado.

2025, mi extraño año platónico, todos los misterios se parecen pero es que tú te vas señalando mis dudas iniciales mientras yo te persigo sin más razón que mi amor por las distancias y una fantasía que no deja de enredarse. Aún no he entendido tus señales. Ni confío en lo que dices. Pero la única soledad que te agradezco es esa parte de la felicidad que no podía depender de ti, sino de mi misma.