lunes, 31 de enero de 2011

Menos airbag y mas paracaidas

Alguien más listo que yo (mucho mas), me ha explicado hoy (en voz baja) lo que son las diferencias inevitables e incontrolables. Y ahora no me acuerdo de nada, pero antes has tenido tanta verdad. Y tanta razón.

Menos airbag y más paracaídas.

martes, 25 de enero de 2011

En las sombras


Soy un pato. Aunque me bautizan con cualquier otro nombre. Soy un pato. No zorreo. Pateo. Y pateo certidumbres e impaciencias. Pateo leyes, restricciones y respiraciones. Me permito el paso. Sorprendo. Precedo. Y regalo el gesto. Y así vamos. No hay problemas principales. No hay motivos personales. Es solo una serie de alientos y huellas animales por tu espalda. No hay cuentos que valgan. Ni hay princesa que lance su melena para ser rescatada. Aquí se cuentan las vertebras y se rescatan las lenguas de archivo. Aquí nos inventamos el día a día para vivirnos la noche a noche. Empezaría a decir que se te está quedando corto el disfraz de aire fresco que te puse. Que tal vez, lo que seas en realidad, es una plaga de huracanes indolentes a la luz pero nocivos en las sombras. Una racha de catástrofes en los pulmones. Una procesión de vértigos por una sangre que no se renueva desde que te tengo delante. Es asfixiarme por los ojos. Liquidarme a golpes de provocación. Que me estallen en el estomago uno por uno los sabores. Inflamarme. Reventar. Crujir. Y nunca querer escapar. Es saber que (por muy pato que yo sea) si tú sucedes tengo la muerte anunciada.

viernes, 21 de enero de 2011

21 de todos los eneros


Recibí tu postal y no te he dicho nada, pero ya sabes como soy. Y como hemos sido. Tú la experta en moda y yo el mas puro desastre de capuchas. Tú la experta en dietas y yo la devora ensaladillas de tu madre. Tú dos piernas del mas distinguido ballet y yo dos piernas de un fútbol, al que (por si nunca te lo dije) le encantaba que estuvieras en la grada. Bastante poco que ver la verdad. Nada que ver en realidad, salvo unos profesores que nos enseñaron lo mismo. Nada que ver, pero las dos piratas de promesas que no valen nada. Porque dime que no nos hemos prometido mil veces la última vez y al final hemos tenido que desprometernos entre excusas. Pero no importa. Porque ahora se puede decir que valió la pena. Que ni a ti ni a mi nos rayaron un te quiero en el coche. Que ni tú ni yo volveremos a perdernos por ningún pueblo que se llame Alguazas. Y no lo diré muy alto por si me escuchan los israelitas, esos que ya se tragaron todas nuestras risas del teléfono. Otra cosa es cuando se te cae el boli al suelo. Otras risas son las de nuestros quehaceres de la clase de Plástica. Pobre Velasco. Y pobre de mi que no sabes como echo de menos tu 968, comer en tu casa y volver a clase, y el Ford K rojo de tu madre. Y tranquila, que no voy a recordar aquí esas épocas en que te gustaba... y ... y ... jaja, porque entonces tu siempre dirás con quien salí yo y que Alberto te quiso a ti primero y que por eso yo tenia planeado matarte jaja. Pero bueno, ellos no han sido ni por asomo los importantes. Y eso lo se yo mejor que nadie, que acumulo mi lista de nombres santorales que cuelga en tu corcho, mas cada conquista tuya que me hace flipar, sobre todo esas a los que no les has dado el gusto. Y es que algunos nombres y algunos lugares siempre irán pegados a ti. Y es que la carretera del Raal solo conduce a momentos que solo llevan nuestros verbos. Que la Ribera es tuya y Sax me pertenece. Y eso lo sabes tú. Porque quien sabe porque, pero siempre escuchas paciente la situación de mis incendios y se que siempre tendrás una salida (de emergencia) para mi. Que haga lo que haga me excusas el cómo, el dónde, y el por quién. Supongo que eso tendrá mucho que ver con que me saques siempre tan bien en tus fotos. Que siiii, que lo digo, que las mejores me las has echado tú. Y que sí, que tu móvil, sea cual sea, siempre será mejor que el mío y que tus pies son con diferencia mucho mas bonitos que los míos. Y además de todo, eres ese ejemplo que dice que quien resiste gana (que si tu padre sacó el coche grande fue para recoger grandes premios). Si se puede pedir algo más, no dudo en que me lo ofrecerás cual magdalena rellena de Nutella. Especialmente para mi. Así que creo que no. Que no se puede pedir nada más. Me voy a guardar toda explicación de afecto. Porque sobra. Me voy a dejar todos los recuerdos en el bolsillo, (si no nombro aqui tu foto de mejicana y tu video de Dos Gardeñas reviento, Putri y que por si alguien se quiere acordar del trato de pantalones tu los tienes todos y no es justo) y te voy a desear el mejor de los cumpleaños. Las felicidades son mías.

sábado, 15 de enero de 2011

Retales de un catarro. Las Balas Perdidas


Ya no parece ayer cuando me vacilabas el primer beso, ahora está todo tan lejano como aquel viaje que nunca hicimos y sabes que, ahora me encantaría estar mirando las fotos que te prometí en aquel álbum que se quedó a medio, y sin embargo ni si quiera fui capaz de dejar una buena imagen de mi [...]








El día que observé que llevabas vaqueros remangados debí comprender que no te gusta arrastrar nada a ras del suelo. Pero quizá ese día acabé mas ocupada en tratar de arrancártelos en la parte de atrás de tu coche a partir de ahí supongo que ni me importó saber que podrías llegar a ser el mayor de mis pecados, así que empezamos por sentarnos en la última fila de un cine, comiendo palomitas, besos y pelis de ciencia ficción

... Solo compartíamos el odio por cualquier tipo de distancia y el amor por... No hubo casualidades. Me buscaste cinco veces y media, pero al final fui yo quien te encontró mirando al mar después del café.

... Al principio me asustaba la idea de meterme en tu cama, aun así acabé con soltura desordenando las sábanas, tus besos y tu vida. Fue a partir de ahí cuando tu comenzaste a ordenar la mía. Me fascinabas con tus cuentos increíbles, me lo creía todo todo. Que habías salido en el periódico, que una vez casi te mueres, que llevas un clavo en la pierna...

... Me contaste todos los lugares en los que habías estado, todos tus hazañas con éxito y todos tus amores sin amor. Rayé todos tus discos, cosí botones a tus pantalones y me deshice de tu reloj. Eso era demasiado, así que hicimos un trato. Tú te quedabas con mi inocencia y yo me trabajaría tu sistema nervioso

... Me inventé un mundo para tu corazón y para mi estómago. Y es que lo nuestro no tenia nada que ver con las pelis de amor de la tele. Era mucho más especial, con mas rotos y con todas las canciones que me enviaste en repeat...





miércoles, 5 de enero de 2011

Como cambia el cuento

Dame un beso
No te engañes
¿Me quieres?
No me deja mi madre
Respétame
Aquí no
Hoy conduzco yo
Mejor otro día
No te olvides
No me muerdas
Vale
Como quieras
Palabras
Palabrotas
No puede ser
¿Qué?
Nada
Adiós