para que nos desafiasemos a la cara
leyendonos los antecedentes de un hola
que tartamudearía en los ojos mas firmes
convirtiendo los pestañeos en los peores temblores
si se pone a la vista
y las verdades intactas se sonrojan,
adolescencias que me dicen al oido que le diga
que en las cartas me sale su inicial;
y con esa letra, tan diosa de la Tierra
tan reina de los cielos
de los inoportunos que sabemos que la séptima letra de alfabeto
tiene mucho que ver con que sean siete también las maravillas
y siete, por supuesto, los pecados,
capitales que caben en su cuerpo
la habia buscado bajo el sol
habia propuesto boca arriba,
su sonrisa
su sonrisa
mirando al frente
(sosteniendo aun la realidad que mas me pesa...)
había un par de descalzos, sus pies
mojando al mar
mojando al mar
provocando olas que desobedecen las mareas,
su sonrisa
su sonrisa
y entonces me quema en la planta de los mios, mis pies
un "la vida no es igual sin ti"
me resta este mar
cuando se pasea por la orilla de otra playa
y otra arena le escribe lo que necesita,
su sonrisa,
que ya no es esto...
cuando se pasea por la orilla de otra playa
y otra arena le escribe lo que necesita,
su sonrisa,
que ya no es esto...
y que aun le firma Paz cuando habla de ella, de su sonrisa
pero mejor bajar la mirada
que un frente a frente casual, como la playa
la de cosas que me gustaria contarle sino hubiera cambiado.
o si yo fuera otra distinta a la que encendió una playa
para jurarle un incendio en mi pecho que no nos quemaría...,
los 22 dias que tiene mayo antes de ser mio,
el minuto de silencio que guardo antes de cada final,
o el 1 de julio que le robé a los gatos de tejado
ahora solo busco que me hagan daño
para decir que estas heridas ya no son de su cocina
ahora dicen que soy un muro de roca dura y cierto es
que aún me protejo con su piel
que aún me protejo con su piel
de eso de entregarme en otros brazos
que nadie me toque, porque las cosas rotas terminan haciendo daño...
y yo solo soy un destrozo de su colonia
y yo solo soy un destrozo de su colonia
su disparo a bocajarro por la nuca, la diana sin esfuerzo de su rostro
un adios sin para siempre
una sonrisa sin compromiso
un te quiero que la perdió...
y la ley. me habia olvidado de la ley del humo
certezas que le enseñé a sus ojos, sin miedo
mentiras que se dejaban caer como la ropa que estorba...
yo no fui su descubridora,
porque ella era tierra de nadie antes que mía
y yo, que quise fértil de sus días
confundí crecer con creer
no hay otra realidad mas emborronada
porque no habrá otra falta de amor ortográfico como este,
su nombre no tiene sinónimos
y para encontrarle un contrario basta con mirar al resto,
o vivir de esta manera, en la que solo se sonríe en las fotos
lo que me está costando dejar de mentirme,
es como sostener un pasado que no me pesa
la de cosas que he perdido desde que ella no me gana
la de veces que hago daño desde que no la sufro...
la vida viene a echar el humo de aquí;
la gente ya no me nota que no está
porque nadie sabe que yo aún no he dejado que se vaya,
cuando sonríe en las Ramblas o en mis últimos dos mil sueños
entonces solo me queda luchar la sonrisa
del día número trescientos noventa y pico en que me doy cuenta que no la tengo;
y la llamo libertad
por eso de que es lo que nunca tenemos
yo no soy de rendirme,
pero su cara lo hace todo reciente, tan sutil a reavivar
tan sublime al restaurar,
como sus manos de gasolina, como el verde de su ropa;
como un espejo que me enseña que a su lado fui superior
si la pregunta es: ¿cuando volveré a ser yo?
la respuesta es: no hay nadie que se le parezca
y así, es fácil comprender que ya no me queda nada que lucir
ni magia mía de la que ella no se sepa el truco...
ni ilusionismo de nadie, ni drogas, ni espejismos que vuelvan a verme nacer
por algo de lo que cualquiera querría morir
un adios sin para siempre
una sonrisa sin compromiso
un te quiero que la perdió...
y la ley. me habia olvidado de la ley del humo
certezas que le enseñé a sus ojos, sin miedo
mentiras que se dejaban caer como la ropa que estorba...
yo no fui su descubridora,
porque ella era tierra de nadie antes que mía
y yo, que quise fértil de sus días
confundí crecer con creer
no hay otra realidad mas emborronada
porque no habrá otra falta de amor ortográfico como este,
su nombre no tiene sinónimos
y para encontrarle un contrario basta con mirar al resto,
o vivir de esta manera, en la que solo se sonríe en las fotos
lo que me está costando dejar de mentirme,
es como sostener un pasado que no me pesa
la de cosas que he perdido desde que ella no me gana
la de veces que hago daño desde que no la sufro...
la vida viene a echar el humo de aquí;
la gente ya no me nota que no está
porque nadie sabe que yo aún no he dejado que se vaya,
cuando sonríe en las Ramblas o en mis últimos dos mil sueños
entonces solo me queda luchar la sonrisa
del día número trescientos noventa y pico en que me doy cuenta que no la tengo;
y la llamo libertad
por eso de que es lo que nunca tenemos
yo no soy de rendirme,
pero su cara lo hace todo reciente, tan sutil a reavivar
tan sublime al restaurar,
como sus manos de gasolina, como el verde de su ropa;
como un espejo que me enseña que a su lado fui superior
si la pregunta es: ¿cuando volveré a ser yo?
la respuesta es: no hay nadie que se le parezca
y así, es fácil comprender que ya no me queda nada que lucir
ni magia mía de la que ella no se sepa el truco...
ni ilusionismo de nadie, ni drogas, ni espejismos que vuelvan a verme nacer
por algo de lo que cualquiera querría morir