Lo nuestro duró un tiempo sin espacio. Duró lo que dura una vida con los pulmones enfermos. Dió igual todos los lugares que conquistamos porque en ninguno pusimos nuestra bandera. Los héroes sin capa ya tenían su monumento en el centro del corazón. Y ya sabemos. La historia es la historia. Quien llega primero coloniza.
Lo nuestro, sin embargo, cuéntalo como quieras que aquí no llegamos a nada. Lo nuestro fue perseguirte. Lo nuestro fue seguir tu ruta obediente. Seguir tu ruta incluso sabiendo que tu ruta no era más que una huida. Un casting de candidatos a errantes. Porque tus zapatillas no te llevan a ningún lado. Porque tú solo caminas con los pies de descalzos. Y fue en tus pies descalzos donde leí tus inquietudes. Y las apunté todas y acabé enamorándome de ellas. Las quise con ganas y las respeté con mucha voluntad.
Lo nuestro vivió de alquiler. Lo nuestro no llegaba a fin de mes. Tú tenías tus drogas y yo el mono de ti. Estuvimos cerca de morir por sobredosis de tanta mierda, pero siempre estábamos mucho más cerca de morir cada vez que nos besamos. Es así. Ojalá hubiera podido quedarme la custodia de lo nuestro. Compartirlo contigo fue una de mis mayores locuras. Lo nuestro no supo escapar. Los daños dolían desde el primer golpe. Sangraban todas las heridas y cayó al suelo varias veces. Lo nuestro se dio por vencido. Se rinde. A partir de aquí, lo tuyo es tuyo y lo nuestro es mío.
No dejo de pensar que lo nuestro podría heberlo tenido todo
