martes, 23 de noviembre de 2021

Elogio a todo lo relacionado con el paso del tiempo II

Lo atractivo de la historia no es lo que trasciende, si no lo que se deja sin contar. Yo nunca lo cuento, pero siempre seré capaz de recordar qué llevabas puesto las veces que te he visto. O que tiembla un beso en tu mejilla cuando me lo pides, o que tardo exactamente 20 minutos seguidos en dejar de sonreír cuando apareces…

Sin embargo, hay cosas que no se pueden contar porque esta vida es imprecisa y sigue haciéndome señales de esas que no llevan a ninguna parte. Lo que no puedo contar es que a estas alturas de mi vida, y a esta distancia de la tuya, sigo dudando entre dejarme llevar o dejarme caer porque luchar contra lo que no quiere ser contado sería provocar que el vértigo comience a perseguirme y consiga arrodillarme. Y ya sabes que yo de rodillas me vuelvo muy valiente… 

Aquí, en lo alto de esta foto en la que Felipe II miraba su monasterio y yo a ti, aún dudo entre dejar que la historia me sorprenda por la espalda o desear que me olvide para siempre. Porque quizá no lo entiendas, pero hay historias tan excepcionales que prefieren no ser vividas por no condenarse a eso tan corriente de quitarse la ropa antes que los miedos…

Así que desde aquí, desde esta parte incierta de la historia donde tú eres tierra de nadie y el amor ha confundido mi destino otra vez… desde aquí, donde puede que no quede mucho más que contar pero sí que vivir, te voy a guardar esta imagen por si algún día, al encontrarnos de nuevo, la historia me ha hecho historia y a mí solo me quedara esta sonrisa que deshielas para reconocerte…

miércoles, 3 de noviembre de 2021

Madrid

Madrid es esa ciudad que me olvida porque no puede quererme. Yo siempre cuento que no me gusta tanto, pero es la mentira en la que escondo que jamás me quedaría por temor a que me haga suya. Y entonces, duela más un perdón que me conmueva, que todos esos visitantes que tienen muchas más razones que yo para besarla, que solo tengo las ganas. Tú puedes pensar que solo quiero tenerte, pero la mentira es mucho más simple. Hay ciudades mucho más acogedoras, pero es que a Madrid no se la olvida en otro cuerpo, porque solo ella es capaz de encontrarme en la lluvia y convencerme que en los charcos de la calle se refleja aquella playa en la que Lady Madrid sí existe…

La mentira es mucho mas simple que la verdad cuando asumes que Madrid tiene ese clima imperfecto de frío y sol que se empeña en llevarme la contraria. Como ella, que tiene una luz que no consigo traducir, una piel tan libre que no tiene piedad ni acepta nostalgias cuando me habla de otra piel y no es la mía…Yo ya sabía que esta ciudad nunca está si la necesitas, pero es que luego es tan hábil que cuando menos te lo esperas, se te cuela dentro y te hace sonreír con esa mezcla absurda del recuerdo feliz de haberla vivido y la dulce tristeza de saber que tienes alguien a quien olvidar… 

Tengo que irme, es lo que siempre repite. Como quien huye por instinto antes que amanezca para cerrar así las puertas de cualquier mañana de mañana. Porque Madrid solo es presente, y eso significa que cuando la tengo delante en mi reloj siempre son menos cinco, y yo llego tarde otra vez... La vida deprisa, como si quisieran robarme un tiempo que en realidad nunca es mío. Como si ese espejo y yo nos dejáramos vencer con esa foto porque es más fácil creerme una mentira que no pedirte 100 veces que te quedes. Como si un taxi supiera diferenciar en una despedida quién es quién se queda, y quién es quién se marcha, quién trajo esta tormenta, y quién se la lleva… 

Querida ciudad, me quedaría mil millones de besos contigo, pero la vida está llena de tus sueños y sé que si cierro los ojos, no serás Madrid cuando los abra…