viernes, 21 de enero de 2011

21 de todos los eneros


Recibí tu postal y no te he dicho nada, pero ya sabes como soy. Y como hemos sido. Tú la experta en moda y yo el mas puro desastre de capuchas. Tú la experta en dietas y yo la devora ensaladillas de tu madre. Tú dos piernas del mas distinguido ballet y yo dos piernas de un fútbol, al que (por si nunca te lo dije) le encantaba que estuvieras en la grada. Bastante poco que ver la verdad. Nada que ver en realidad, salvo unos profesores que nos enseñaron lo mismo. Nada que ver, pero las dos piratas de promesas que no valen nada. Porque dime que no nos hemos prometido mil veces la última vez y al final hemos tenido que desprometernos entre excusas. Pero no importa. Porque ahora se puede decir que valió la pena. Que ni a ti ni a mi nos rayaron un te quiero en el coche. Que ni tú ni yo volveremos a perdernos por ningún pueblo que se llame Alguazas. Y no lo diré muy alto por si me escuchan los israelitas, esos que ya se tragaron todas nuestras risas del teléfono. Otra cosa es cuando se te cae el boli al suelo. Otras risas son las de nuestros quehaceres de la clase de Plástica. Pobre Velasco. Y pobre de mi que no sabes como echo de menos tu 968, comer en tu casa y volver a clase, y el Ford K rojo de tu madre. Y tranquila, que no voy a recordar aquí esas épocas en que te gustaba... y ... y ... jaja, porque entonces tu siempre dirás con quien salí yo y que Alberto te quiso a ti primero y que por eso yo tenia planeado matarte jaja. Pero bueno, ellos no han sido ni por asomo los importantes. Y eso lo se yo mejor que nadie, que acumulo mi lista de nombres santorales que cuelga en tu corcho, mas cada conquista tuya que me hace flipar, sobre todo esas a los que no les has dado el gusto. Y es que algunos nombres y algunos lugares siempre irán pegados a ti. Y es que la carretera del Raal solo conduce a momentos que solo llevan nuestros verbos. Que la Ribera es tuya y Sax me pertenece. Y eso lo sabes tú. Porque quien sabe porque, pero siempre escuchas paciente la situación de mis incendios y se que siempre tendrás una salida (de emergencia) para mi. Que haga lo que haga me excusas el cómo, el dónde, y el por quién. Supongo que eso tendrá mucho que ver con que me saques siempre tan bien en tus fotos. Que siiii, que lo digo, que las mejores me las has echado tú. Y que sí, que tu móvil, sea cual sea, siempre será mejor que el mío y que tus pies son con diferencia mucho mas bonitos que los míos. Y además de todo, eres ese ejemplo que dice que quien resiste gana (que si tu padre sacó el coche grande fue para recoger grandes premios). Si se puede pedir algo más, no dudo en que me lo ofrecerás cual magdalena rellena de Nutella. Especialmente para mi. Así que creo que no. Que no se puede pedir nada más. Me voy a guardar toda explicación de afecto. Porque sobra. Me voy a dejar todos los recuerdos en el bolsillo, (si no nombro aqui tu foto de mejicana y tu video de Dos Gardeñas reviento, Putri y que por si alguien se quiere acordar del trato de pantalones tu los tienes todos y no es justo) y te voy a desear el mejor de los cumpleaños. Las felicidades son mías.

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