Cuando el rey visite la ciudad
extenderemos la alfombra
roja
para que no vea mi nombre
ni
mi estrella caída
por el paseo de los errantes
Cuando la reina llegue a la ciudad
subirá las persianas
tan fuerte
que la luz volverá
a chocar contra las sonrisas
Y cuando vuelva a caminar
cegada
por tanto destello
la enfermedad avanzará
arrasando cada órgano
hasta matarme
de felicidad
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