domingo, 25 de noviembre de 2012

Delicada Tristeza Enferma


Nos cargamos a Dios
Y nos inventamos los caprichos
Jugamos con fuego
Y fantaseamos
Con la velocidad 
Y los golpes
Desde el principio
Creímos en una película
Que nunca vimos

Planeaste los privilegios
E improvisaste el equilibrio
Por la línea de los límites
Que destruían
Al único Dios 
Que nos creía

Levantamos otra fé
A prueba de vaguezas
Ingeniamos el perdón
de antiguos pecados
Y obviamos las secuelas
Lavándonos bien
Las manos

Trajiste el verde en tus zapatos
Y con el semáforo 
En rojo mucho tiempo
Te oí decir
¡Cruza!

Muñequito de luz
Confusa
Desconcertante
Trastornada

Absurda y
Ridícula

No digas lo siento
Nos cargamos a Dios

Y no satisfecha
Me cargué también
Tus sueños y tus intrigas 
En la espalda

No digas lo siento

Calculaste tu miseria 
En kilómetros
Ideaste este tipo
De interés
En la soledad de
Tu instinto
Le pusiste un buen precio
A las ruinas 
Para tapar los huecos 
De tu falsa inconsciencia

Usaste la ambigüedad
Hasta que se inflamó
Y nos estalló en 
La cara
Tan dura
Que tienes
Triste
De no tener absolutamente 
Nada
Por lo que jugarte la vida


No digamos lo siento
No volvamos a pedir perdón

Perdónate tú

Porque cuando el perdón
Se acaba
Somos nosotros mismos
Quienes tenemos que perdonarnos

No digas lo siento
Perdónate tú
Las putadas de tu tristeza




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