fuimos el blanco
de nuestras propias sonrisas
que juraron hacerse daño
en la guerra que firmamos
buscando una excusa
o una razón
para poder quitarnos la vida
mientras seguimos viviendo.
La noche del fin del mundo
trajo grietas del tamaño de tu nombre
y tu risa
rompió los cristales de los coches
y mis pies corrieron tan rápido
que creí que podía
salvarme
olvidando que la salvación hay que ganársela
y yo hace mucho que deje de ganar
por ir perdiéndote
la pista.
Y no volverá a haber otro fin del mundo
El mundo ya murió
de vergüenza
por lo que le hemos hecho
Pero tú
vendrás conmigo al nuevo mundo
porque en este olvido
tu y yo somos tan inocentes
como culpables
de abandonarnos como a recién nacidos
que lloran por primera vez
el mundo de mierda
que les han dejado
Y volveremos a inventar un fuego nuevo
para jugar con él
sin quemarnos
Y crearemos el mar y las playas
y una noche que no acabe
y los días azules...
Algunas cosas te parecerán increíbles y otras
increables
y entonces volverá el miedo
a apoyarse en nuestra puerta
pero esta vez para explicarnos a qué no debemos temer
a qué es lo que jamás debimos temer
No hay comentarios:
Publicar un comentario