jueves, 20 de diciembre de 2012

Nuevo Mundo


En las noches del viejo mundo
fuimos el blanco
de nuestras propias sonrisas 
que juraron hacerse daño
en la guerra que firmamos 
buscando una excusa 
o una razón
para poder quitarnos la vida
mientras seguimos viviendo.

La noche del fin del mundo
trajo grietas del tamaño de tu nombre
y tu risa
rompió los cristales de los coches
y mis pies corrieron tan rápido
que creí que podía
salvarme
olvidando que la salvación hay que ganársela
y yo hace mucho que deje de ganar
por ir perdiéndote
la pista.

Y no volverá a haber otro fin del mundo
El mundo ya murió
de vergüenza 
por lo que le hemos hecho

Pero tú
vendrás conmigo al nuevo mundo
porque en este olvido
tu y yo somos tan inocentes
como culpables 
de abandonarnos como a recién nacidos
que lloran por primera vez
el mundo de mierda 
que les han dejado

Y volveremos a inventar un fuego nuevo
para jugar con él
sin quemarnos
Y crearemos el mar y las playas
y una noche que no acabe
y los días azules...

Algunas cosas te parecerán increíbles y otras
increables 
y entonces volverá el miedo 
a apoyarse en nuestra puerta
pero esta vez para explicarnos a qué no debemos temer
a qué es lo que jamás debimos temer



No hay comentarios:

Publicar un comentario