miércoles, 2 de octubre de 2013

Nada mejor que soñar

cada vez que digo américa
me quitas las manos de los ojos
como cuando se abre un telón
empieza el espectáculo
de esta tierra de valientes
e hijos de la libertad

y tú ahí delante
guiñas los ojos
porque te molesta el sol de frente

quien haya sembrado esas pecas
sabía que en tu cara siempre es primavera
da igual
en mitad de que frío mío


américa, hija rebelde de europa
con la fuerza me señalas
porque aún no sabes quien soy
mientras se corre la voz
de tu risa
en mis rumores

porque cuando te ríes, un ciego se esfuerza
y te imagina,
y un niño se aprende los colores
para pintar el amor
de los no correspondidos que se consuelan
con una media sonrisa que suelta
una media verdad, y vienen los recuerdos
bajando las armas
porque en son de tu paz
se declara una guerra sin gobiernos
ni control
de las veces que me partes
cuando me hablas en plural


tú que no sabes que he estado jugando
al borde de ganar y en el límite de perder
me abres las puños y me enseñas que jugar
es solo ésto de ser niña otra vez,
saber que estas detrás de la puerta,
creernos dos animales sin circo
verte sonreír ahí afuera,
y aquí adentro...


y yo que aún tengo mis adicciones,
que elegí gloria con infierno,
que nunca sé señalar donde me duele,
también sonrío
porque lo único que quiero hacer
es seguir rellenando tu copa
he entendido que ciertas pasiones es mejor respirarlas
y después devolvérselas al aire
porque si siguen sin encajar las despedidas en un abrazo
y el miedo le queda pequeño a esta duda
cómo va a venir la verdad a llenarnos las promesas

américa, solo eres el fondo
del sueño que se cumple
o se rompe
si te acercas demasiado
lo esconderé todo;
si me acerco yo, sabrás que soy impuntual
y de irse mucho antes del último aplauso;
que me guardo rencor
por aquella vez que tuve un sueño
y se le cumplió a alguien
que supo soñar mejor que yo,
que me debo una vida
porque teoricé un amor que nunca practiqué
y lo llamé poesía,
y ahora sólo me queda esta actitud
de preferir perder antes que hacer trampas


sabes,
los enfermos de ésto
no soportamos las demostraciones de afecto
y nos destruye la cercanía
por eso,
lo mejor sería dejarte
sonreír en paz
y libre, mi asiento
pero ven
a jugar conmigo
y dame siempre la espalda,
que es de lo único que aún no he aprendido a protegerme
y ya va siendo hora de volver a perder
si es contra ti



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