La mentira es mucho mas simple que la verdad cuando asumes que Madrid tiene ese clima imperfecto de frío y sol que se empeña en llevarme la contraria. Como ella, que tiene una luz que no consigo traducir, una piel tan libre que no tiene piedad ni acepta nostalgias cuando me habla de otra piel y no es la mía…Yo ya sabía que esta ciudad nunca está si la necesitas, pero es que luego es tan hábil que cuando menos te lo esperas, se te cuela dentro y te hace sonreír con esa mezcla absurda del recuerdo feliz de haberla vivido y la dulce tristeza de saber que tienes alguien a quien olvidar…
Tengo que irme, es lo que siempre repite. Como quien huye por instinto antes que amanezca para cerrar así las puertas de cualquier mañana de mañana. Porque Madrid solo es presente, y eso significa que cuando la tengo delante en mi reloj siempre son menos cinco, y yo llego tarde otra vez... La vida deprisa, como si quisieran robarme un tiempo que en realidad nunca es mío. Como si ese espejo y yo nos dejáramos vencer con esa foto porque es más fácil creerme una mentira que no pedirte 100 veces que te quedes. Como si un taxi supiera diferenciar en una despedida quién es quién se queda, y quién es quién se marcha, quién trajo esta tormenta, y quién se la lleva…
Querida ciudad, me quedaría mil millones de besos contigo, pero la vida está llena de tus sueños y sé que si cierro los ojos, no serás Madrid cuando los abra…
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