2014
va río abajo. 365 días derretidos y desgastados que ahora se nos
escurren entre los dedos. 365 días que nos bañaron de
circunstancias, que nos salpicaron con oportunidades, que nos
empaparon de crudo entusiasmo... 365 días de los que alguno (y
alguna) terminó por mojarnos los ojos de pura emoción.
No
hagamos balance. Que esta vez rompa la balanza. Que la leyenda no
continue. Que siga tu hechizo en mi mirada...
Sigamos perdidos en nuestros laberintos, olvidados en nuestros paraísos, inalterables en el amor...
Sigamos orgullosos de las ruinas, inquietos ante un antiguo latido, perturbados siempre por esa voz...
Sigamos perdidos en nuestros laberintos, olvidados en nuestros paraísos, inalterables en el amor...
Sigamos orgullosos de las ruinas, inquietos ante un antiguo latido, perturbados siempre por esa voz...
No
cortemos los hilos. Sigamos bailando o pataleando. Perdamos el
equilibrio, otra vez, sí, con la misma piedra. y con quién si no?
Sigamos... enrabietadamente vivos, descaradamente sonrientes,
ingenuamente enamorados...
Quitémonos
los guantes para firmar otros 365. Tenemos la tierra y tenemos el
sol. Démosle frutos a la vida y vida a los impulsos, a la pasión, a
los sueños...
Abramos los puños y suspiremos fuerte. Que caigan los muros y que caigan las torres de los mitos de los que estamos hechos. Seamos bichos malos y trigo limpio a la vez...
Abramos los puños y suspiremos fuerte. Que caigan los muros y que caigan las torres de los mitos de los que estamos hechos. Seamos bichos malos y trigo limpio a la vez...
2015
otra partida que ganar, pero ahora más viejos y más sabios. Más
listos y despiertos. Porque no me digas que este año no hemos
abierto los ojos...
Ahora
abre la mano y sopla...
Feliz
2015
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