con el valor que deja la herida
que ya no duele
y yo me callo
porque siento lo mismo
siento lo mismo
sonrisa ingrata, mirada revuelta
y el corazón incierto
delante de ti
el corazón siempre incierto
y la musa en el Aire
de un perfume que, sin sorpresas, te hace tan mía
como del resto
yo me hice de ti, de la infancia inacabada
las pestañas confundidas de la duda insoportable
de la lluvia amarilla de recuerdos incansables
del amor primero, vencido y enterrado
en tu piel
las musas vuelven
mientras lanzas piedras que escoges al azar
y no vuelves a mirar
terrible
como esta cercanía
de saber que estoy muy lejos
y muy vencida
por la duda insostenible
de tu risa
por la espalda y a traición
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