sábado, 6 de octubre de 2018

dibujarte

déjame que te lo diga... estás tan guapa como aquella vez que ví tu foto y te imaginé levantando la copa y la ceja a los pocos valientes que te tratan de tú a tú después del espectáculo del aire revolviéndose en tu pelo

salpicando tu frescura

no me dio tiempo a imaginar que serías tan suave como ese beso perfecto que no se acaba en mi boca. porque antes de que pudiera dudarte, me creí la potencia de tu voz en mi oído en la mañana y me arrolló la intensidad de la distancia con la que me atraías hacia ti, hasta calmarme en tus promesas de colores y la belleza en 5 pulgadas capturada en mi mano

y ahora envuelta en olvido se me enfría otro recuerdo en las manos, blancas de tu ausencia, y de este tiempo de nada en el que caduca otro suspiro y agoniza tu sonrisa entre las mareas que me habitan.
lo mejor sería no tener que pedir perdón. lo peor de la culpa, es sentirla de uno mismo, como reconocerte en un hijo que no sabías que existía y un día cualquiera te encuentra. ya no hay vuelta atrás. seré tuya para siempre en la imprecisión de mi amor. serás mía para siempre en el equilibrio entre mi egoísmo y la locura. porque este caos es mío pero te aseguro que tu nombre es el poder que siempre he querido disimular, como quien no quiere presumir del privilegio, como el pobre que quiere ocultar su inesperada fortuna

y ahora lo ha vuelto a perder todo...

preciosa, yo siempre he sido pobre porque no supe disfrutar de tus riquezas. derramé las copas que me servías en lugar de bebérmelas y viví con tus ganas hasta agotarlas... lo que intento ahora es seguir disimulando que sales de mi vida para que nadie pregunte si Bella volverá antes que la rosa intacta y eterna empiece a dejar caer sus pétalos sobre tu cama...

estoy tiritando

solo quiero decirte, con el sonrojo de un niño con flores, que has sido lo mejor desde mi abismo. has sido y eres el músculo de mi sonrisa que no puedo trabajar en el espejo si tú no eres el reflejo. tu piel eterna aún me abriga el corazón enredado entre miles de trampas que no me dejan ser libre, ni feliz en los cuentos. eres la diosa en vaqueros en la que siempre había creído, la mujer sin miedo a enfrentarse al régimen de mis caprichos con el corazón en la mano, la cara lavada de mentiras capaz de absolverme de las mías. la boca de los besos tropicales que aún se relamen en mis labios, los soleados ojos antárticos siempre clavados en los míos...

eres la chica más bonita que nunca me dejó decirlo. quiero que lo sepan todos, tienes el pecho caliente, un culo flipante y las piernas preciosas. aún te huelo a kilómetros de distancia y sin permiso, me atrevo a tenerte aunque me duela el amor incompleto de ti. pero soy la insolente cobarde que descubriste, te miro de lejos como quien prefiere fantasear con un recuerdo que destapar la realidad y consentir que ya no estés...


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