viernes, 11 de junio de 2021

Lo que hemos aprendido

Una vez me dijeron que para educar hay que estar muy decidido y ser muy constante, tener paciencia y tener liderazgo. Con el fin de curso ya encima y en un intento por filtrar todo lo que hemos aprendido estos meses, creo que me falta gratitud para agradecer la lección que yo me llevo. Queridos chicos y chicas, hay cosas que no se pueden explicar, como una sonrisa noble moldeando, y casi pervirtiendo, esta sonrisa mía que ahora es toda vuestra. 

Gracias por la luz con la que me habéis hecho brillar hasta en los días nublados. Si hay algo que no voy a olvidar es que en los Los Albares siempre amanece soleado por la compañía, y no por el clima. Gracias por cada clase, por cada recreo, por cada pasillo. He sido intensamente e inmensamente feliz en cada good morning, en cada mirada, y en cada maestra que me habéis regalado. Y ha sido fantásticamente maravilloso sentirme una más en cada canción, en cada tik tok, y en cada conversación…

Como dice el poeta, “viajar a la infancia no es volver al niño, si no rescatar al hombre.” Así que, gracias por devolverme la adolescencia, por empujarme a los 15 y lanzarme contra la ilusión mágica que solo se tiene de joven. Querida Cieza, tienes las flores más bonitas creciendo alegres y firmes. Queridos alumnos y alumnas, mil millones de gracias por tanta generosidad, por ser tan valientes, y por transmitirme el valor y los valores a través de la educación y el tiempo que hemos compartido. Yo hoy me despido pero me quedo. Y me quedo con la tierna e inocente primavera de 1ºC, el bullicio vivo y alegre de 3º B y la revuelta y traviesa convivencia de 3º C. Me quedo con las ganas de soñar de Administración y el corazón limpio de unos mecánicos que van a ser los mejores…

Esto es un gracias por encender esta parte de mi vida y por hacerme protagonista de un espectáculo que solo puede ocurrir con vosotros en el aula. Pero sobre todo, es un gracias por avivarme por dentro, enseñándome que la edad con la que quiero vivir consiste solo en mantener la travesura en la mirada y la paz en la sonrisa. 

Por mi parte, solo puedo deciros que seáis lo que queráis ser, pero sed buenas personas porque para eso ya os sobra el talento. Porque los buenos siempre ganan y porque siempre existirá la posibilidad de hacer las cosas bien. A mi lo único que me ha hecho mejor profesora ha sido miraros a los ojos y tener vuestra sonrisa, porque lo que ya sabíamos es que divertirse es lo contrario de trabajar. 

Incansables conquistadores de sonrisas, alegres vividores, curiosos, inquietos… no crezcáis nunca, vuestra juventud siempre me hará afortunada. Y en mi memoria, los maestros seréis siempre vosotros. Y vosotras ;)

Un abrazo muy fuerte de la profe que habéis reinventado. 
Un gracias enorme de Irene.

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