martes, 29 de marzo de 2011
M
miércoles, 23 de marzo de 2011
Paula
Paula. Te gustaba ese nombre ¿no? Te gustaba su nombre, ¿verdad?. Pues hoy la he visto. La he visto como nunca me hubiera imaginado. No sé si tú te acordaras de ella, pero si lo haces, recordaras que era tan perfecta que solo el hecho de tenerla enfrente te sabía a triunfo. O cuántas veces nos han aplaudido los ojos solo por verla. O cuantas veces han brindado mi sombra y la tuya si nos la cruzábamos a la vez. Pues bien. Como te iba diciendo hoy la he visto. Iba de puntillas por el borde de la acera de enfrente. Justo a la misma velocidad que yo, pero con esa prudencia tan poco suya. Estaba irreconocible. Tenía la cara llena de dudas muy bien criadas. De esas que si las revientas solo llevan razón. Si, es un poco desagradable, pero así la he visto. Y ¿te acuerdas de cómo caminaba? Pues tampoco es lo mismo. Comparado solo hace daño. Parecía que tiene miedo. Parecía que va buscando el susto. Y no sé si lo has pensado, pero cuando buscas algo es porque ya sabes que existe, porque ya lo has visto, porque ya te lo esperas. Y eso me preocupa. Y me preocupa tanto que para que lo entiendas, me preocupa mucho más de lo que a ti te pueda sugerir el verbo preocupar, inquietar o intranquilizar. Pero eso no importa. Lo que importa es Paula. Deberías de cruzártela tú. Y saber lo que es, o mejor dicho, lo que ya no es. Lo que ha dejado de ser, o para no equivocarnos, lo que ha dejado de parecer. Porque ahora Paula es tan mortal como mortífera. Esta tan dañada que hace daño, que sangra, que duele. En serio. Tendrías que verle las manos. Las tenia tan tocadas. Tan apretadas de miedo que es mejor apartar la vista. Increíble. Si. Con lo que Paula ha sido.
Joder.
Paula.
La certeza de mi suerte. El capricho de mi vida. Mi fantasía. Mi ridiculez. Mi expectativa elevada a ilusión. Mi verdad viniéndose a más. Mi confianza expuesta a cualquier tipo de decepción. Joder. Y ahora mira.
Y ahora mi problema es que no se qué hacer con lo que he visto. Ahora el problema nunca habia sido tan mío.
viernes, 4 de marzo de 2011
Julia
Los hay que disfrutan las curvas. Se divierten con la sensación de peligro. Otros están abonados a las rectas, y la verdad es que siempre serán el camino mas corto. A Julia, en cambio, le van los zigzags. Dice que le gustan porque puedes ir hacia delante, o ir hacia atrás, que dá lo mismo. Sin embargo, se despierta cada mañana con hambre en ese lugar que hay entre el corazón y los pulmones.
Yo no sabia nada. Pero tiene que dolerle
domingo, 27 de febrero de 2011
Ana
Ana tenía muy en cuenta que las cosas podían ser diferentes, pero que si eran así, debería brillar de cara al público, estar guapa y hacer los mejores equilibrios con los cafés. Le encanta cocinar. Lo ha probado todo. Y también le encanta leer, sobre todo entre líneas.
Ana vive sola. Habla poco. Y duerme con la ventana siempre abierta. Tiene submundos que no paran de contradecirse y muchas imágenes colgadas de la nuca. Pero lo que Ana tiene de verdad no sé escribirlo. Porque hay cosas que solo se escriben con sudor y saliva. Y con eso aun no me atrevo.
Yo de Ana escribo hasta aquí. Y hasta aquí es "donde todos morimos por las mismas cosas, pero vivimos por distintas personas".
jueves, 24 de febrero de 2011
Funciones vitales
jueves, 10 de febrero de 2011
Como salvar una vida
Como alguna vieja vidente ya presagio en su bola de cristal hace unos cuantos siglos, tú y yo teníamos que coincidir en algún momento de la historia. Pero teníamos que ponernos de acuerdo. Y nos ha costado. El bullicio popular y sobre todo tú, nos presentía por separado, pero las cartas ya habían sido leídas en alto y en claro. El destino decía que yo te vería primero, pero que tu tardarías en mirar. Y nada más cierto. Nunca olvidare el primer día en que me senté donde me senté porque estabas tú. Pero como estaba pronosticado, ni te alteraste. No tenían que pasar ni sapos ni princesas (aunque pasaron) para que tu fijaras en mi. Lo que tenía que pasar era el tiempo y una clase de seres raros sacados de fábulas para raros. Y entonces pasó.
Nos conocimos al tiempo en que tú picoteabas migajas varias y yo no dormía sola. No me contaste lo mejor de ti. Te dedicabas a mentir. A reír. A desvariar y a desatinar. Todo junto y sin parar. Y a mí no me sorprendía nada pero tú empezaste a acostumbrarte a nuestra clandestinidad. Y entonces todo iba bien. Todo en orden. Hasta que te conté el numero de disfraces y mascaras que llevaba puestos. Y eso te impactó tanto que lo nuestro explotó. Descargó. Fueron rachas de descarados fusilamientos y disparos. De insolentes atrevimientos. Y de guantazos no dados. El cuento entonces empezó a degenerar. Monarcas corrompidos, infantas delicadas, idiotas, estúpidos, y algunos bufones. No me lo negaras. Nos hicimos daño. Nos devastamos por las fiestas de pueblo y nos hicimos estragos con el alcohol. Teníamos que buscar otro papel para llevarnos bien. Y tengo tan mala memoria que no se cómo sucedió. Pero lo bueno es que sucedió.
Y entonces te reinventaste como paracaídas. Como mi paracaídas. Como mi chica rapada. Como mi otro yo y la parte que me falta. Y desde ahí no has dejado de ser los ojos que me hacen ver y la inmediata distancia que necesito. Mi espejo. Mi juez sin ley. Mi tercero en discordia. Mis celos. Mi amigo gay. Mi chino. Mi indio. Mi playa. El vestido que nunca me pongo. Mi edad. Mi geografía y mi exclamación.
Como yo, sabrás de todas las veces que nos hemos mandado lejos. Y habrás notado todas las veces que nos hemos censurado y desaprobado. Pero como yo también, pensarás que no ha valido la pena. Porque al final siempre nos hemos prestado las madrugadas. Porque al final siempre nos hemos servido la luna en bandeja de plata. Sea la hora que sea y sea el día que sea. Y que continúe así. Porque me encanta pestañearte y admirarte tanto y porque me haces viajar con tus aviones de papel.
Lo mejor será escribir que John Boy siga cantando en su sitio y que yo siempre le deba una cena.
Feliz cumpleaños precioso
miércoles, 2 de febrero de 2011
Unas veces se gana, y otras veces se aprende

Ya lo venían diciendo los más sabios (que no se por qué, pero suelen ser los más felices). “Lo mejor es vivir en la ignorancia”.
Y es que no hay nada como no saber. No hay ser mas campante que el que únicamente se sabe lo que sabe. Y ya está. De memoria o de corazón, que viene a ser lo mismo. (Saber lo que sabes. O sentir lo que sientes) El caso es no saber más de la cuenta. (y no sentir más de la cuenta. Estaba claro) Y solo contar con lo que sabes. Saberlo de verdad. Pero creerlo con cuidado. Sospecharlo de vez en cuando y tenerle un poco de miedo. Porque las condiciones, las personas, las emociones, y ese depósito de relaciones que somos, cambian, nos cambian o las cambiamos. Porque si te das cuenta, es lo único que no dura. Porque si te fijas, somos la excepción de las cosas que se prolongan. Y menos mal. Imagínate al paciente toda la vida esperando. O al tolerante, toda la vida entendiéndolo todo. O al constante, siempre tan perfecto. Sería un desastre. Un marrón. Pero tranqui, que para eso ya se inventaron los cambios, las mudanzas, y todas las palabras que empiezan por ex. Lo malo de estas transformaciones es que a veces se distraen con el tiempo, como las casualidades, los sueños o los deseos. Lo mismo juegan a tardar (y eso quiere decir que estas esperando), que aparecen a tus pies con un simple porque si (te guste o no) como razón. O lo mismo te joden y te atropellan mortalmente en un cruce donde tú creías que tenías visibilidad. Si esto último pasa, en realidad no tenías ninguna visibilidad, claridad o transparencia. O eres muy torpe y estúpido (que de esos hay muchos). O en realidad no querías mirar, y como dice el refrán, no hay mas ciego que el que no quiere ver. Y ahí lo dejo… ni siquiera me lo voy a aplicar. Que yo hoy, lo que quería, era hablar de las cosas que es mejor no saber, porque probablemente solo sean un segundo y después cambien. Humilde conciencia.
lunes, 31 de enero de 2011
Menos airbag y mas paracaidas
Alguien más listo que yo (mucho mas), me ha explicado hoy (en voz baja) lo que son las diferencias inevitables e incontrolables. Y ahora no me acuerdo de nada, pero antes has tenido tanta verdad. Y tanta razón.
Menos airbag y más paracaídas.
martes, 25 de enero de 2011
En las sombras

viernes, 21 de enero de 2011
21 de todos los eneros

Recibí tu postal y no te he dicho nada, pero ya sabes como soy. Y como hemos sido. Tú la experta en moda y yo el mas puro desastre de capuchas. Tú la experta en dietas y yo la devora ensaladillas de tu madre. Tú dos piernas del mas distinguido ballet y yo dos piernas de un fútbol, al que (por si nunca te lo dije) le encantaba que estuvieras en la grada. Bastante poco que ver la verdad. Nada que ver en realidad, salvo unos profesores que nos enseñaron lo mismo. Nada que ver, pero las dos piratas de promesas que no valen nada. Porque dime que no nos hemos prometido mil veces la última vez y al final hemos tenido que desprometernos entre excusas. Pero no importa. Porque ahora se puede decir que valió la pena. Que ni a ti ni a mi nos rayaron un te quiero en el coche. Que ni tú ni yo volveremos a perdernos por ningún pueblo que se llame Alguazas. Y no lo diré muy alto por si me escuchan los israelitas, esos que ya se tragaron todas nuestras risas del teléfono. Otra cosa es cuando se te cae el boli al suelo. Otras risas son las de nuestros quehaceres de la clase de Plástica. Pobre Velasco. Y pobre de mi que no sabes como echo de menos tu 968, comer en tu casa y volver a clase, y el Ford K rojo de tu madre. Y tranquila, que no voy a recordar aquí esas épocas en que te gustaba... y ... y ... jaja, porque entonces tu siempre dirás con quien salí yo y que Alberto te quiso a ti primero y que por eso yo tenia planeado matarte jaja. Pero bueno, ellos no han sido ni por asomo los importantes. Y eso lo se yo mejor que nadie, que acumulo mi lista de nombres santorales que cuelga en tu corcho, mas cada conquista tuya que me hace flipar, sobre todo esas a los que no les has dado el gusto. Y es que algunos nombres y algunos lugares siempre irán pegados a ti. Y es que la carretera del Raal solo conduce a momentos que solo llevan nuestros verbos. Que la Ribera es tuya y Sax me pertenece. Y eso lo sabes tú. Porque quien sabe porque, pero siempre escuchas paciente la situación de mis incendios y se que siempre tendrás una salida (de emergencia) para mi. Que haga lo que haga me excusas el cómo, el dónde, y el por quién. Supongo que eso tendrá mucho que ver con que me saques siempre tan bien en tus fotos. Que siiii, que lo digo, que las mejores me las has echado tú. Y que sí, que tu móvil, sea cual sea, siempre será mejor que el mío y que tus pies son con diferencia mucho mas bonitos que los míos. Y además de todo, eres ese ejemplo que dice que quien resiste gana (que si tu padre sacó el coche grande fue para recoger grandes premios). Si se puede pedir algo más, no dudo en que me lo ofrecerás cual magdalena rellena de Nutella. Especialmente para mi. Así que creo que no. Que no se puede pedir nada más. Me voy a guardar toda explicación de afecto. Porque sobra. Me voy a dejar todos los recuerdos en el bolsillo, (si no nombro aqui tu foto de mejicana y tu video de Dos Gardeñas reviento, Putri y que por si alguien se quiere acordar del trato de pantalones tu los tienes todos y no es justo) y te voy a desear el mejor de los cumpleaños. Las felicidades son mías.
sábado, 15 de enero de 2011
Retales de un catarro. Las Balas Perdidas
Ya no parece ayer cuando me vacilabas el primer beso, ahora está todo tan lejano como aquel viaje que nunca hicimos y sabes que, ahora me encantaría estar mirando las fotos que te prometí en aquel álbum que se quedó a medio, y sin embargo ni si quiera fui capaz de dejar una buena imagen de mi [...]

El día que observé que llevabas vaqueros remangados debí comprender que no te gusta arrastrar nada a ras del suelo. Pero quizá ese día acabé mas ocupada en tratar de arrancártelos en la parte de atrás de tu coche … a partir de ahí supongo que ni me importó saber que podrías llegar a ser el mayor de mis pecados, así que empezamos por sentarnos en la última fila de un cine, comiendo palomitas, besos y pelis de ciencia ficción…
... Solo compartíamos el odio por cualquier tipo de distancia y el amor por... No hubo casualidades. Me buscaste cinco veces y media, pero al final fui yo quien te encontró mirando al mar después del café.
... Al principio me asustaba la idea de meterme en tu cama, aun así acabé con soltura desordenando las sábanas, tus besos y tu vida. Fue a partir de ahí cuando tu comenzaste a ordenar la mía. Me fascinabas con tus cuentos increíbles, me lo creía todo todo. Que habías salido en el periódico, que una vez casi te mueres, que llevas un clavo en la pierna...
... Me contaste todos los lugares en los que habías estado, todos tus hazañas con éxito y todos tus amores sin amor. Rayé todos tus discos, cosí botones a tus pantalones y me deshice de tu reloj. Eso era demasiado, así que hicimos un trato. Tú te quedabas con mi inocencia y yo me trabajaría tu sistema nervioso…
... Me inventé un mundo para tu corazón y para mi estómago. Y es que lo nuestro no tenia nada que ver con las pelis de amor de la tele. Era mucho más especial, con mas rotos y con todas las canciones que me enviaste en repeat...
jueves, 13 de enero de 2011
miércoles, 5 de enero de 2011
Como cambia el cuento
viernes, 31 de diciembre de 2010
Lo que importa de verdad
Venga. Vamos a ponernos todos nostálgicos. Que hoy es el día. Vamos a pensar en todas las cosas que pasaron este año y luego te cuento una cosa. Porque antes de las risas, de los días de esplendor, de los orgasmos, de esa operación que salió bien, del verano eterno; Antes de este frio polar, de tus pasos vacilantes, de los gritos, de los hijos, de los nietos, del divorcio; antes de cortarme el pelo, de cruzarnos la cara, de los monstruos, de las brujas; antes de los patos, de la fe, del sudor, del hambre, de las noches, de los llantos. Antes de escribirnos a palos, de los abrazos, de los olores, de los hogares. Antes de volver, y de irnos.
Antes de la suerte, de la casualidad y del destino, lo que importa de verdad es que sabía que en este 2010 tenía las horas muy bien contadas.
Feliz 2011. Mis mejores deseos para todos
domingo, 26 de diciembre de 2010
jueves, 2 de diciembre de 2010
Que sólo quería escribirte mucho y muy largo
lunes, 29 de noviembre de 2010
A ti, que estas llorando al otro lado del espejo

Supongo que no tiene nada de especial confesar una vida en un blog. No es nada extraordinario poder describir las risas, o los llantos, las fuerzas, o los besos, o los impulsos, las veces que te vas o las veces que no has vuelto…
Las verdaderas historias de las personas ya no trascienden más de lo que lo hacen. Las pasiones escasean de realidad. Está todo lleno de palabras que solo buscan tus debilidades emocionales al final de cada renglón. Todo lleno de afirmaciones que escarban en tu desnutrición de afectos. Las canciones, los post, los rincones solo se dedican a lanzar interrogantes que cuestionan tus formas, tus alientos, tus idas y tus venidas. Todo lo que encuentras solo te indica que las cosas no son como deberían, pero nada ni nadie te explica porqué no lo son. Que falla. O que fracasa. Que es lo que desde el principio confundimos. No sé si me entiendes. Digo que todo el mundo tiene dos mitades y yo hoy las llamaría el principio y el final de cada persona. La primera y la última parte.
La primera parte se corresponde con la falta de familiaridad y es toda mentira. Y mentira en todo su esplendor, en todas sus versiones. Cruel por piadosa, y gorda por podrida. Mentiras al fin y al cabo. Mentira y punto. La otra parte, no es la segunda, es la última, pero no tiene nada que ver con terminar, ni acabar, ni liquidar. Se trata de completar, consumar. Caducar si acaso. Vivir la degeneración de la primera parte. Que te duelan sus mentiras, en otras palabras.
Y después lo más duro. La disciplina que no se estudia. La doctrina que no se cultiva. La lección que nunca se aprende, esa que en todo caso nos termina repasando a nosotros todas las veces. Y vaya repaso. Hablo de eso de desatarnos. Descosernos. De abrir la mano. De aprender a soltar. De descubrir que las distancias ahora se miden en ganas. De bajarse en la parada de antes. De saber cuándo no hay que mirar atrás porque podría rabiar. Porque todo lo que yo tenía delante se quiere quedar detrás.
Nunca aprenderemos a decir adiós, te digo.
domingo, 21 de noviembre de 2010
Conmociones

sábado, 13 de noviembre de 2010
Elogio a todo lo relacionado con el paso del tiempo

jueves, 21 de octubre de 2010
Lo que no existe
Son cosas que desde el principio sólo proponen su ausencia. Cosas que se quedan ahi, haciendose notar creando espacios que suplican su intento genial. Cosas que únicamente van abriendose vacios que imploran su invento urgente y que van ganando presencia a base de no estar. Sencillamente te insinuan su inexistencia. Y te seduce esa nada y te dejan una carencia toda mentira.
domingo, 17 de octubre de 2010
Por si aun te convenzo

Con diecinueve años bien llevados me voy dando cuenta de quién soy. Hay quién no se entera en su vida, así que mas me valdría darme con un canto.
Para empezar soy de las que no usan pijama y amontonan pasiones del revés en el fondo del armario. Y fantasmas debajo de la cama. No me gusta tirar ni tus zapatos.
Soy de esas que tienen peleas internas. Me pego un portazo y me grito a mí misma pero hacia dentro. Luego vuelvo a casa con un ramo de rosas, me hago el amor como nunca y no tengo mas remedio que perdonarme.
Con este plan, como decía una amiga, llegará el día que no quede mas remedio que dejarme. Me devolveré mis cosas y romperé mis fotos. Lloraré. Me hundiré. Y me moriré si algún día, por casualidad, me encuentro de frente por cualquier calle de mi vida. Maldita mi…
suerte si que tengo.
jueves, 7 de octubre de 2010
Cerezo
sábado, 25 de septiembre de 2010
Él. El de mi vida

Ya sé de donde me viene esa costumbre de que las emociones se me queden por dentro y en lugar de salir, me brillen en la mirada.
Mi abuelo es un hombre como tantos otros. Un gato con 7 vidas de gato que aún maúlla en los tejados que le dejan. Un viejo surcado por unas arrugas que nada dicen de él, salvo gritar una edad que no tiene, porque él es mas diablo todavía.
Tiene una expresión como de hola y adiós, como de un eterno y sencillo mediodía. Soleado siempre, claro. Con sonrisa a sabor a vino dulce, por supuesto.
Él nunca cumple años, por eso en la familia solo celebramos quien es, como se llama.. Y tampoco se le nota, hace años que se quedó en la leyenda de sus cicatrices y en la suerte de sus hazañas, aunque también podría contarse como la suerte de sus cicatrices y la leyenda de su suerte.
Hace también años desde que se acuesta en la misma cama, que se levanta a la misma hora, que corretea las mismas calles y que va dejando el mismo rastro a don juan casado que cuando empezó a raparse la cabeza.
Piel roja, me pregunto si siempre le habrá sido fiel a sus ganas de vivir o utiliza las que va robando a punta de carcajadas asfixiantes que desmantelan el alma.
Sonríe sí. Y si se cabrea usa el cinturón que le sujeta los pantalones. Y vuelve a sonreír cuando se alegra y se le inunda el mirar. Y es que él no llora. Él se emociona. Y tampoco se ríe, se empeña en vivir...en vivirnos.
No te mueras nunca Sebas
miércoles, 15 de septiembre de 2010
Ella
martes, 31 de agosto de 2010
31 de agosto

Tus secuelas
lunes, 23 de agosto de 2010
Casi Lunes
martes, 22 de junio de 2010
De mi a mi. II

Vete a casa. No me gusta tu tiempo. Me gustan tus ratos.
Guardas tu vida en un puñado de cajas que cargas en tu propia espalda. Las miradas pesan y ahora te das cuenta. Aunque te diré que hay quien ya ni te mira.
Tienes algo. No sé que es.
No les mires a la cara. Sumérgete en tu miedo como cuando éramos niños y soñábamos que no podías gritar. Estoy empezando a pensar que tampoco les escuchas, que te dedicas a leer los labios… a escribir las bocas… según mi concepto de madurez prematura claro.
Despierta! Sonríe. Sigue sonriendo. Bien. Mete las manos en los bolsillos y traga saliva porque aquí viene otra vez a mojarte las bragas. Besa mientras le presto todo lo que eres. Confío en ti y en que no vuelva a pasar lo de la última vez.
Me rindo. Se acabó. Esto ya no es lo que era..
Enteráte. Que te están robando el amor y eso es lo único que no puedo perdonar que le perdones.
lunes, 7 de junio de 2010
Casi de vuelta. Casi de bienvenida
David Cantero




